Investigate Witch Cults Of The Radio Age Investigate Witch Cults Of The Radio Age

Álbumes

Broadcast and The Focus Group Broadcast and The Focus GroupInvestigate Witch Cults Of The Radio Age

7.4 / 10

Broadcast and The Focus Group  Investigate Witch Cults Of The Radio Age WARP / PIAS SPAIN

Aunque los Beatles acabaran su carrera jugando con sintetizadores y con un ensayo de música concreta en “Revolution nº 9”, no ha sido jamás la inclinación experimental de algunas de sus canciones lo que ha pasado a la historia del pop. Esa curiosidad, natural en un momento tan convulso como los sesenta, cuando se abrían posibilidades para la música a cada minuto, ha quedado en la historia como letra pequeña: también The Beach Boys usaron una especie de theremin, pero el capítulo que abriría mil potenciales biografías de los hermanos Wilson siempre sería el de “God Only Knows”. En esos años, el uso creativo de la tecnología no era la motivación primera de los compositores de canciones, al menos en la esfera popular. Esa es la historia que se ha exprimido durante años, la de la meteórica conquista del mundo con melodías inolvidables, el boom del rock, los hippies y la década prodigiosa. Pero en toda etapa realmente creativa y no suficientemente documentada en su momento –puede parecer absurdo decirlo así, pero ni había internet entonces, ni la ubicuidad de los medios de comunicación de ahora para escrutar el underground–, siempre hay espacio para las minorías, los ensayos y las músicas marginales sin afán de perpetuación.

O sea, que hubo otras corrientes creativas entonces, pero no ha sido hasta más adelante que la cara B de la música de los sesenta y primeros setenta comenzó a interesar de verdad a audionautas de diversa índole. Nombres y escenas como Joe Meek, la library music, los efectos de sonido y la otra psicodelia gozan de atención cuando se documenta bien la ciencia-ficción –y no sólo sus ramas literaria y cinematográfica, sino también la musica, en particular las bandas sonoras de la época–, cuando el estudio de grabación se convierte en el principal instrumento de la música popular –por encima de la voz y la guitarra, aunque nunca lo llegara a parecer– y, para resumirlo todo, cuando la tecnología se normaliza y domina en la música pop. Es entonces cuando se tira de un cabo del hilo y se recorre el camino inverso, en busca de raíces. Unas raíces que se desentierran a diario, que incluso se recrean en homenajes nostálgicos, y que obligan a reescribir la historia de nuevo cada año. Cuando Broadcast nacieron en Birmingham, allá por 1995, eran raros y especiales porque su pop se reflejaba en esa dimensión desconocida de la era espacial, de cuando el hombre conquistó la Luna y la televisión conquistó la Tierra. Les gustaban grupos psicodélicos al margen de la psicodelia “verdadera” como los The United States Of America de Joseph Byrd, el “Cosmic Sounds” (1967) de The Zodiac, aquella psicodelia rara y con una intención ocultista, mágica; estaban tan interesados en el mago Aleister Crowley como en las bandas sonoras de Bernard Herrmann como en la música para cinta magnética de Pierre Schaeffer.

Por eso, esta escena hauntological de la que tanto se habla últimamente –y que ya tiene nombres grandes como Mordant Music, Demdike Stare, Kreng, Leyland Kirby o The Focus Group– puede haber comenzado, por qué no, con aquellos primeros singles que Broadcast grabaron para el extinto sello Wurlitzer Jukebox: pop de otra era, que nadaba en aguas turbias, que cobraba vida en una atmósfera encantada, como de una edad perdida, olvidada entre las brumas del tiempo. Luego hubo más rescatadores de aquella nigromancia sonora, archivistas y cazadores de tesoros, como Andy Votel – Twisted Nerve es un sello para que viejas bandas sonoras, viejo folk, viejo rock progresivo y vieja psicodelia vuelvan a la vida; todo viejo, menos viejo pop, a menos que sea viejo pop francés–, y también recreadores como The Focus Group, el proyecto en el que el músico, diseñador gráfico y fundador del sello Ghost Box, Julian House, conjura los espíritus de edades pasadas con protoelectrónica, diseño de ambientes vintage y ruidos de procedencia artesanal.

La unión de Broadcast –grupo ahora reducido a dos miembros, James Cargill y Trish Keenan, la cantante– con Julian House era algo, pues, que entraba dentro de la lógica. House, de hecho, antes de ser figura hauntological de primera fila, les había dibujado carpetas. Pero ahora su implicación en el equipo es mayor, al ayudarles a diseñar sonidos y llevar a buen puerto, en equipo, estas investigaciones del ritual ocultista de la era de la radio. Desde el título mismo –en el que se alude a brujas y cultos– estamos en territorio encantado. Pero no es la casa de la bruja lo que está ocupado por fantasmas de otro tiempo: es un laboratorio de radiofonía en el que se trabaja con efectos de sonido, o en un pequeño estudio de grabación con cinta magnética, micrófonos de alta sensibilidad y sintetizadores, y con los que extraer, artesanalmente, sonidos y crujidos que pudieran funcionar en una película de horror de serie B, o en un serial tipo “Doctor Who”.

Entendido como mini-álbum, “Investigate Witch Cults Of The Radio Age” es una toma de contacto entre Broadcast y The Focus Group, dos entidades absorbidas por la misma mística y el mismo deseo de desenterrar música del pasado para recrearla en el presente, imaginando un futuro alternativo e imposible. Se estaban buscando y se han acabado encontrando, unos, Broadcast, aportando cierta intuición pop –Trish canta poco, y apenas lo hace en un corte al que se le pueda llamar “canción”: se trata de “The Be Colony”, que en la contraportada del CD aparece con gruesa tipografía verde, diferenciándola del resto de 23 pistas, que no son más que brochazos descriptivos y decorativos muy bien organizados y compuestos–, y el otro completando el proceso de envejecimiento con un diseño de sonido puramente analógico, con ruido de cinta, ambientes con grano y ausencia del brillo que se consigue con las masterizaciones modernas. No suena a monofónico, pero podría serlo. Y es que, como recreación arqueológica, la colaboración entre The Focus Group y Broadcast es un disco de pistas –o sea, indicios–: “Intro/Magnetic Tales” indica afición por las cintas Revox y la Radio Televisión Francesa (RTF) –más adelante, “How Do You Get Along Sir?” suena descaradamente a Pierre Henry, época “Psyché Rock”–, y “You Must Wake” anuncia devoción por la library music más recóndita, la de bobinas de vampiros y aparecidos que, no por baratas, iban a renunciar a su banda sonora incidental. Y entre órganos, ruidos, crepitar de banda magnética y ambientes creados con técnicas secretas de alquimista sonoro, “Investigate Witch Cults Of The Radio Age” no sólo crece como homenaje a un pasado que cada vez interesa más fuera de los círculos originales de la hauntology, sino como obra de artesanía a la manera de otra época. Sí: está jodidamente bien hecho. Abduce y embruja.

Juan Pablo Forner

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