Inverted Triangle II. Medusa's Hypnagogic Hall of Mirrors Inverted Triangle II. Medusa's Hypnagogic Hall of Mirrors

Álbumes

Mater Suspiria Vision Mater Suspiria VisionInverted Triangle II. Medusa's Hypnagogic Hall of Mirrors

7.6 / 10

Mater Suspiria Vision  Inverted Triangle II. Medusa's Hypnagogic Hall of Mirrors PHANTASMA DISQUES

Mater Suspiria Vision son excesivos, hiperbólicos, apabullantes y abrumadores en cada cosa que acometen. Su producción va más allá de lo prolífico; cualquiera que los siga en Facebook sabe que su actividad es frenética, tanto en lo sonoro como en lo audiovisual. No hay canción editada que no vaya acompañada de un vídeo –brillantes mini películas perturbadoras, de un arte explícitamente desasosegante y que funcionarían de una forma increíble en ciertas sesiones de electrónica de club– y no hay lanzamiento que no aparezca en varios formatos –casette, CD-r, vinilo, siempre en edición ultra limitada–, con varias portadas diferentes que llevan a su vez el concepto “objeto de coleccionista” a otro nivel. Saber con exactitud todo lo que Mater Suspiria Vision han editado, distribuido o creado es prácticamente imposible; tanto como saber exactamente quién forma este colectivo, este aquelarre de artistas consagrados a una de las más puras y estrictas formas de hacer música oscura. De hecho, si hablar de “witch house” tiene aún sentido, es por Mater Suspiria Vision.

Las cinco canciones de “Inverted Triangle II” –continuación de “Inverted Triangle”, piedra angular de la primera oleada witch house y drag– ensalzan y ratifican cada aspecto de un género que muy pocos practican hoy de una forma tan pura como Mater Suspira Vision. Empezando por el triángulo invertido del título de este álbum –el símbolo de un movimiento– y deslizándose en espirales siniestras de drones, doom, cánticos femeninos espectrales en varias lenguas, elementos psicofónicos, sonidos grotescos de la naturaleza, quejidos, chillidos y aullidos. “Inverted Triangle II” se grabó en cuatro países diferentes y cada canción –con títulos tan reveladores como “Opera Infernale” o “A Giant Snake That Eats Itself” o “Allucinazione!”– tiene una colaboración femenina, a modo de sacerdotisas-sirenas que hacen una invocación: How I Quit Crack –ya célebre por uno de los EPs seminales del witch house y por la referencia retorcida de su nombre al primer EP de Salem–, Shivabel, Shazzula, Marina Dellamore, Ariana Papademetropoulos y Carmen Incardine.

Cada una de ellas susurra, grita o silabea palabras y conceptos que se repiten a lo largo de todo el disco: el universo, flotar, el sonido, el comienzo de una nueva era. El conjunto produce un sentimiento extrañísimo, psicótico, onírico, pasado de rosca, alucinatorio, con un punto new age, que evoca a hechiceras vestidas de blanco, descalzas, con flores en el pelo, labios oscuros y colgantes con símbolos raros y ancestrales. Visiones muy femeninas, híper sexuales, a los que no extrañaría ver removiendo pócimas, probándolas lujuriosamente para después dibujar en el suelo pentagramas con piedras, auspiciadas por una luna llena y nueva. La propuesta de Mater Suspiria Vision es absolutamente compleja, desmesurada, inabarcable, original e incomparable y hay que escucharla así: como algo único. Utilizan elementos de otras músicas –industrial, kraut, doom, drone, techno, trance, new age, samples de bandas sonoras de “giallos”– para hacer la suya propia: música de brujas, pura y dura.

Marta Hurtado de Mendoza

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