Invasion Of The Mysteron Killer Sounds Invasion Of The Mysteron Killer Sounds

Álbumes

Varios VariosInvasion Of The Mysteron Killer Sounds

8.1 / 10

Varios  Invasion Of The Mysteron Killer Sounds SOUL JAZZ

El puente que une Jamaica con las islas británicas es como un cordón umbilical en un único sentido, del Caribe hacia Albión: desde los años ochenta, con Mad Professor y los estudios On-U Sound de Adrian Sherwood hasta la actualidad, la música de los sound systems y los home studios de Kingston ha sido un alimento constante de la escena musical en ciudades como Bristol o Londres, primero casi como una sucursal, más tarde como un cliente feroz y voraz que no ha dejado de reclamar basslines, ecos y esqueletos rítmicos minimalistas para nutrir sus propios lenguajes autóctonos, del drum’n’bass y el trip hop al grime y llegando, cómo no, al dubstep. Toda esta interdependencia entre Jamaica y Gran Bretaña está perfectamente documentada, pero nunca está de más cualquier nuevo aporte a la comprensión de unos canales de comunicación que siguen funcionando a pleno rendimiento. “Invasion Of The Mysteron Killer Sounds” es un doble CD seleccionado por Stuart Baker (uno de los responsables de Soul Jazz) y Kevin Martin (The Bug, King Midas Sound) y se centra en una de las partículas de audio más decisivas del legado jamaicano: el riddim y, por extensión, el dancehall.

El dancehall, explicado rápidamente, es el giro digital de la música jamaicana en la década de los ochenta, sobre todo a partir del trabajo de King Jammy, pionero en la substitución del estudio analógico y la cámara de eco –a la manera de los Black Ark Studios de Lee ‘Scratch’ Perry– por el estudio digital con el ordenador como pieza central. El dancehall suena más sintético en comparación con el bajo primitivo –mucho más cálido y con sonido expansivo–, mucho más crudo y directo, y su composición es a partir del riddim, una partícula de sonido compacta –un bajo, una batería, un efecto, quizá un arreglo melódico– que funcionaría como un riff en el rock, punzante y reconocible. El riddim es inmutable –a diferencia del beat reggae, modificable vía remix (dub)–, muchos se han hecho célebres en la cultura jamaicana, y su influencia posterior ha afectado al desarrollo de escenas como el breakcore y el grime.

“Invasion Of The Mysteron Killer Sounds” no es un repaso histórico a la evolución del riddim, sino una acumulación caótica de impactos y ejemplos, tanto del pasado como del ahora, así como del pasado inmediato. En el primer CD (reunido todo por Martin), nada más empezar se asoman ilustres nombres de los ochenta como Steely & Clevie o Dave Kelly, representantes del repunte de popularidad que tuvo el dancehall a comienzos de la década anterior como Lenky, del que se rescata el celebérrimo “Diwali Riddim”, o Annex Crew, artistas que inspiraron a Diplo a producir su ya mítico “Diplo Riddim” en 2004 –presencia necesaria en la recopilación–, y creadores más próximos en el tiempo como los neoyorquinos Team Shadetek ( “Yoga Riddim”), el propio The Bug ( “Aktion Dub”), los jamaicanos Ward 21 ( “Pit Bull”), el alemán Stereotyp ( “Modern Times”) y Redlight, que en “M.D.M.A.” conecta el dancehall con el novísimo UK Funky.

El tramo más valioso del disco, si lo observamos desde un punto de vista educativo, es el segundo disco, el que recopila Stuart Baker: es el más arqueológico –el de Kevin Martin es transversal, contextualizador–, el que permite captar los leves matices de una evolución sonora que ha llevado del trabajo primitivo con software hasta el actual sonido en 3D –como indica la portada del CD– que domina en el dancehall. En su selección hay nombres conocidos como South Rakkas Crew ( “Red Alert”), el mítico King Tubby ( “Fat Thing Version”), representantes del tramo 90s como Firehouse Crew ( “No False Hair”) y clásicos repescados como David Jahson ( “King Of Kings Dub”), entre muchas otras delicias caribeñas de sonido obeso que hay que ir descubriendo con paciencia. Porque “Invasion Of The Mysteron Killer Sounds”, ya se puede suponer, es uno de los mejores recopilatorios del año: instructivo, excitante, inagotable, muy bruto. Siempre, siempre se puede confiar en Soul Jazz. Para lo que ya no tengo palabras es para describir el cómic de Paolo Parisi que acompaña el packaging: sencillamente espectacular.

Robert Gras

Lenky: “Diwali Riddim”

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar