Interludes After Midnight Interludes After Midnight

Álbumes

Blockhead BlockheadInterludes After Midnight

7.3 / 10

Soy un tipo espartano, me contento con poco: me basta con un breakbeat bien construido, un loop hipnótico, un chop vocal y dos o tres samples para gozar. La esencia del hip hop es así de sencilla; segmentos musicales ‘robados’ que enganchan y se sostienen sobre la simplicidad y el acierto de dar con dos segundos de melodía que valgan por un imperio. Un sabio dijo que los mejores beats son aquellos que puedes escuchar sin cansarte, a pesar de su monotonía. Beats que, pese a su sencillez, podrían salir en loop del tu iPod todo el santo día. Pues aquí los tenemos.

El nuevo disco de Blockhead tiene un poso vintage que te transporta hasta mediados de los 90s, cuando los discos de hip hop instrumental eran simples y no estaban viciados por la lisergia digital y el barroqusimo de nuevo cuño. Al productor afincado en Manhattan nadie pueden enseñarle nada a estas alturas de la partida. Éste es su quinto álbum en solitario y uno de los pináculos creativos de una carrera impecable en la que se ha dado también a conocer por servir beats de calidad a Aesop Rock y remezclas alimenticias a deidades del underground como Del Tha Funkee Homosapien.

Amparado una vez más en el cortijo de Ninja Tune, Blockhead incide en su marca de fábrica y da forma a un álbum que no sólo se abraza al glamour urbano de la ciudad de Nueva York para colorear su paisajística, sino que se revela como una de las obras más sutiles, detallistas e íntimas de su currículum. Íntima porque se percibe en la artesanía de los beats un afán por repasar los últimos 20 años de historia del hip hop y reivindicar los tiempos que precedieron al boom digital, a la sobreproducción y a la muerte del sample. Y es que aquí los samples están muy vivos, de hecho son la base de la receta, la condición sine qua non para levantar pequeñas historias musicadas con destellos autobiográficos. Relatos con porciones de raps de la vieja escuela inseridos como si fueran anzuelos para cazadores de quotes, voces lejanas que van y vienen, líneas de bajo crepitantes y ecos del crate diggin’ más refinado.

El metro neoyorquino se deja oír en los primeros segundos del disco, y da paso a un headbanger de funk gordo, oscuro y mercurial. Guitarras en loop, platillos estrepitosos, bajos cosechad el 93: la historia del hip hop en la Gran Manzana condensada en los apasionantes cuatro minutos de “Never Forget Your Token”. Es el mejor ejemplo para pillarle el punto a esta joya: todos los tracks evocan la era pre-digital, la hierba fumada en los parques, las fiestas de hip hop clandestinas, las Timberland sin cordones, el sabor genuino del movimiento en su época dorada. “Panic In Funkytown” no tiene miedo de reivindicar los rare grooves de serie B que Mo’Wax popularizó hace casi dos décadas. “Escape The Meadow”, con sinfonía de violines victorianos, le guiña un ojo al horrorcore melódico. “Tools Of The Industry”, con un beat fachoso, graves paquidérmicos y chops desbocados, podría sonar en una block party de domingo. “Meet You At Tower Records” –qué gran título– es como ponerle música a los veranos en los portales de Brooklyn. Y “Beyond Reach”, con la colaboración de Baby Dayliner, es un punto intermedio entre los ritmos con anabolizantes de El-P y la sensibilidad melódica de RJD2.

Sé que se trata de un disco arriesgado y acaso nostálgico en estos tiempos de beatmaking de usar y tirar, pero amigos, esto es lo que perdura con el paso de los años, lo que nunca eliminaréis de vuestro iPod. Una obra de largo recorrido, evocadora, urbana y con una historia que contar con la Nueva York de los últimos 20 años como lienzo. Solo una petición. ¿Alguien puede enviarle una copia de este álbum a DJ Shadow? El ser humano lo agradecerá.

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar