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Pulshar PulsharInside

8.1 / 10

Pulshar Inside DESOLAT

De la escena electrónica de Barcelona se discuten muchas cosas a menudo. Desde su propia existencia, cuáles son sus virtudes y sus defectos, hasta el calado internacional que puede llegar a tener. Demasiado tiempo sometiendo la escena a un riguroso análisis DAFO propicia que un día cualquiera, de pura chiripa, Pulshar aparezcan en tu vida y se te quede cara de gilipollas. Atención, los Reyes Magos son los padres y yo escribiéndole cartas a un tío con la barba de mentiras… Resulta que la escena es lo que es, un ente intangible e indefinido imposible de acotar, por mucho que discutas. Y que a la vuelta de la esquina, mientras tú dilucidas acerca del estado musical de la nación, Pablo Bolívar y Aphro Saínz están cocinando dub-techno a fuego lento; dub-techno que tarde o temprano aparecerá en tu existencia para que tú puedas entonar aquello de “la vida puede ser maravillosa”. Me pasó con Pulshar y me pasa hoy en día con otros proyectos musicales gestados en Barcelona; supongo que al lector le pasará ídem de lo mismo allá donde quiera que viva. Pero he de confesar que el impacto que tuvo este dúo con logo de helado delicatessen fue considerable. Tanto que a día de hoy todavía llevo “Mr. Money Man” en el iPod –de un giga–.

“Mr. Money Man” abría la primera referencia de Pulshar, “Babylon Fall Collection”, que jugaba con el título y la portada (Barcelona haciendo las veces de Babilonia, recubierta por un cielo gris plomo) para anticipar al oyente. Luego vendría el primer largo, “Brotherhood”, la versión extendida de la idea originaria. Pues bien, “Inside” conserva la esencia de ese jeroglífico sonoro que fue la portada del primer EP del dúo. Ese guiño a las raíces jamaicanas –porque Babilonia es un término sinestésico: tal y como lo escuchas, ves la bandera jamaicana– se ha extendido hasta este álbum. Pulshar sigue bebiendo de la cadencia del reggae en sus ritmos y de ese aplomo melancólico en sus melodías. Ahí está para atestiguarlo la colaboración con el productor y vocalista de reggae Roberto Sánchez, que ha dado lugar a dos de los mejores pasajes del disco: “Empty Suitcase” y “Stepping Stones”. Las atmósferas húmedas, humeantes, translúcidas y vaporosas que se dan en una mañana de otoño aparecen en “Distant Fire”, en “S.T.A.R.S.” o en “California State Of Mind”. Las atmósferas se vuelven gélidas de manera excepcional en “Distant Fire”, con el aire fantasmagórico de los ecos y sus bajos pesados y distantes. Pero la sensación generalizada durante todo el disco es de calidez y de abrigo. Un otoño templado de clima mediterráneo en el que el sol se deja ver bastante a menudo.

Hasta aquí los rasgos más genuinos de Pulshar, en los que se nota la influencia de Aphro Saínz poniendo ese toque de sensualidad y elegancia –no sólo con la voz, sino también con el diseño de todo el artwork del proyecto, que personalmente me parece sublime–. Sin embargo, también hay un hueco para canciones instrumentales, cargadas de ritmo, con influencias del space disco, del house, toques de balearic, incluso hip hop o soul. Como “Da Creator”, que encajaría a la perfección en uno de los recopilatorios de Permanent Vacation, o “United States Of Pulshar” evocando a DJ Shadow en plan juguetón. En definitiva, canciones que se desvían de esa senda “babilónica” que les caracteriza y que te advierten de que no sólo son buenos despertando tu propio fantasma “triphopero” (ese que vive un letargo desde el “Mezzanine” de Massive Attack y que reviscoló con Burial), sino que también demuestran estar en buena forma a la hora de despertar nuestro sentido del ritmo. “Inside” es completo, redondo y variado, pudiendo gustar tanto a neófitos como a los que ya éramos fans. La escena electrónica de Barcelona seguirá siendo abstracta y etérea, pero está más que claro que a la vuelta de la esquina se hacen cosas maravillosas.

Mónica Franco

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