Infinity Pool Infinity Pool

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When Saints Go Machine When Saints Go MachineInfinity Pool

7.1 / 10

Esta es una gran semana para el pop danés. Al triunfo del país escandinavo en Eurovisión 2013 hay que sumar el lanzamiento de “Infinity Pool”, segundo disco de When Saints Go Machine, una de las bandas más excitantes de Dinamarca. La actividad del cuarteto en los últimos meses se ha centrado en tratar de conseguir que su música llegase a más y distintos rincones del planeta musical. Ya asentados en !K7 Records, intentaron esta conquista internacional primero con una versión de “Bitter Sweet Symphony” de The Verve que les quedó genial con todo ese lujoso despliegue de cuerdas y más tarde ofreciendo el primer adelanto del álbum que ahora nos ocupa, “Love And Respect”, en el que presta su voz Killer Mike. Una colaboración a todas luces excéntrica, que pocos hubiesen adivinado y que sólo se puede interpretar como una manera de abrirse paso en otros mercados. Lo cierto es que los resultados, con el paso de las escuchas, no son tan chirriantes como cabría esperar a priori, pero sin duda la alianza se podría considerar como ligeramente fallida, especialmente porque el vibrante falsete del vocalista se come con patatas al rapero.

Esta búsqueda de un éxito que ya consiguieron moderadamente con “Konkylie” contrasta con el escepticismo con el que el vocalista, Nikolaj Manuel Vonsild, recogió uno de los premios más prestigiosos de su país –el Steppeulv– el pasado año. Si bien dijo que es bueno gustar a la gente, cree que es más importante poner retos tanto al público como a ellos mismos. El cantante añadió que con “Infinity Pool” salieron de su zona de confort, y eso es algo que de algún modo les hizo sentir a la vez nerviosos y realizados. Aunque los elementos clave de When Saints Go Machine mantienen aquí (ya saben ese hechizante falsete de Vonsild, esas cuerdas embriagadoras, esos beats de influencia rave), lo cierto es que el álbum podría considerarse como un paso al lado en el sentido de que ahora han buscado un sonido más áspero y complejo, lleno de texturas y aún más sintético que en anteriores producciones. Para lo bueno y para lo malo, cuesta encontrar aquí un hit a la altura de “Kelly”. Comparados a menudo con Yeasayer, si su debut andaba cerca de “All Hour Cymbals”, este trabajo estaría próximo a “Fragrant World”.

En “Infinity Pool” hay para todos los gustos. Desde los ritmos rotos de la ya citada “Love And Respect” a los paisajes atmosféricos de “Dead Boy”, pasando por ese suave himno rave que es “Iodine”. También hay momentos más experimentales de influencias jazzísticas como “System Of Unlimited Love” que nos devuelven a los primeros When Saints Go Machine a la vez que trae a la memoria a Flying Lotus, o los frecuentes pasajes caóticos en “Infinite Killer”. La sensualidad se mantiene, por supuesto, en temas como la aterciopelada “Mannequin”, donde mejor luce el imponente falsete de Vonsild y en el que unas cuerdas imprimen un aire majestuoso sin igual. “Order” trata de repetir el éxito de “Kelly”, aunque se queda a medias. No es el único tropiezo del disco. “Degeneration” huye de la producción elaborada de otras piezas para recurrir sólo en una simple línea de bajo de aromas industriales. Afortunadamente, el álbum se cierra con la brillante “Slave To The Take In Your Heaven”, un épico número synth-pop que deja un agradable sabor de boca y cierra un disco con muchas sorpresas.

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