The Infinite Music Of French Horn Rebellion The Infinite Music Of French Horn Rebellion

Álbumes

French Horn Rebellion French Horn RebellionThe Infinite Music Of French Horn Rebellion

6.1 / 10

French Horn Rebellion  The Infinite Music Of French Horn Rebellion

MUSHROOM PILLOW

A French Horn Rebellion nos los quieren vender como los nuevos MGMT. Hay puntos en común. A saber: son un dúo, uno de ellos produjo “Time To Pretend EP” y practican un rock bailable en el que caben otros géneros como el funk. Sin embargo, con su debut, “The Infinite Music Of French Horn Rebellion”, se acercan más a los Cut Copy de “In Ghost Colours”, por lo menos en cuanto a concepto se refiere. Los dos son álbumes concebidos para escuchar del tirón –ya saben, con introducción, cierre e interludios–. Además, los de Brooklyn dicen que detrás de este trabajo hay una temática intergaláctica, aunque son conscientes de que no todos sabemos qué sacaremos en claro de ella. Desde luego, no hay temas de space disco épicos como el “So Haunted” de los australianos y su música, de infinita, tiene más bien poco, pero por lo menos se digiere muy rápido a pesar de contar con 14 temas. También es de justicia reconocerles que varias canciones sobresalen, como es el caso de “The Body Electric”, “Up All Night” y la trotona acidez de “Mawson’s Peak”. Todas ellas servirán para animar las sesiones de este verano en las carpas de los festivales de medio mundo.

Con todo, no estamos hablando de un mal disco, pero no deja de sonar a más de lo mismo. Phoenix, Daft Punk, Justice o los propios MGMT ya lo han hecho antes y mejor. Es un trabajo anacrónico, que hubiese funcionado mejor hace cinco años que en estos tiempos en los que Cut Copy, en vez de acomodarse en el sofá, se atreven a hacer una jam sideral de 15 minutos como “Sun God”. En la batidora de géneros caben el rock, el dance, el funk y el jazz (ese piano de “Antarctica / The Decisión” es lo que más se acerca a la idea de álbum conceptual). El resultado es desigual. La segunda mitad de “New Florida” tiene ciertos aires al new age de, por ejemplo, Jean Michel Jarre y sirve como certero preámbulo a la movida “Brasilia Girl”. Pero los altibajos son constantes, “Broken Heart” es algo dulzona y “This Moment” la hemos escuchado demasiados veces anteriormente. De hecho, esta irregularidad es muy palpable en la estructura de las canciones, que en muchos casos sufren cambios de ritmo o de rumbo desafortunados.

Puede que el error radique en hacer tu presentación en sociedad con un tratado conceptual con semejante título si luego lo que se sirve es otro disco más de nu-rave. Pero así como el crossover de grupos ya citados como MGMT y Cut Copy ha funcionado a las mil maravillas, los hermanos Perlick-Molinari aún tienen cosas que aprender. No hay motivo de alarma. No deja de ser un LP de debut que no ha colmado las expectativas que se habían generado tras publicar sus primeros singles, pero hay momentos en el álbum que nos dejan margen para la esperanza. La rebelión quizás ha perdido una batalla, pero no la guerra.

Álvaro García Montoliu

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