Incubation Incubation

Álbumes

Function FunctionIncubation

7.4 / 10

Hace poco más de un año Sandwell District cesaba en toda actividad y se interrumpía uno de los catálogos más serios del techno contemporáneo. Ciertamente, a lo que se planchaba en el sello neoyorquino se le podía colgar la etiqueta de revisionista y nostálgico todas las veces que se quisiera –en esencia, era una hábil reactivación y puesta al día de los mecanismos del techno duro de vanguardia de los años 90, de los Purpose Maker de Jeff Mills al “Force + Form” de Surgeon en Tresor–, pero eso nunca restaba empuje ni energía a unos vinilos que parecían estar hechos de acero (oxidado) en lugar de plástico. Por suerte, la línea rocosa –y a la vez ralentizada–, asfixiante y obsesiva de Sandwell District ha sido retomada en nuevas plataformas como Eaux (el sello de Rrose) o Historia y Violencia, o adoptada como hijo legítimo en marcas como Blackest Ever Black, donde Regis sigue sembrando el terror con su industrialismo mórbido. De quien no habíamos tenido pistas apenas durante este último año había sido de David Sumner, el fundador de Sandwell District y partícula decisiva del núcleo del proyecto, salvando dos EPs casi testimoniales en Echocord e Ibadan, en un estilo laxo, profundo y viajero en el que costaba reconocer a esta bestia parda con un historial de demolición desde mediados de los 90 capaz de asustar al más plantado.

En su ingreso en la familia Ostgut Ton, Function parece haber perdido algo del punch de antaño, no porque no se reconozca el rodillo machacón de sus viejas grabaciones en Downwards – “The Supreme Negative” (1998), el álbum que grabó con Regis como Portion Reform, es más taladrante que un martillo neumático en plena medianoche–, sino porque ha aprovechado la oportunidad para, dentro de su propio viaje hacia los orígenes del techno, adentrarse por espacios nuevos para él, muy en sintonía con la idea de ciencia-ficción que caracterizó, hace 20 años, a creadores tan decisivos como Jeff Mills o Slam. “Incubation” es un título típico en la cuadrilla Surgeon-Regis-Function, hace referencia a la gestación de una criatura maligna en un huésped indefenso, recuerda al bicho atravesando las paredes del estómago en “Alien”, remite a epidemias y amenaza de contagio, pero aquí parece tener el sentido de incubar una larva que pueda convertirse en una bella mariposa. No es un álbum agresivo, sino un viaje a territorio profundo y lejano que, muchas veces, se sirve de la estética del techno frío, clínico, aquel que perfeccionara Mills en el antológico track “i9”, y que en otras fases del trayecto opta por la relajación, la distensión de los sintetizadores, que en conjunción con un beat de tempo controlado, recuperan la dimensión exploradora de la segunda y tercera generación de Detroit, la de Kenny Larkin y Claude Young – “Voiceprint (Reprise)”–.

Por supuesto, “Incubation” le viene como anillo al dedo a Ostgut Ton: es la clase de disco que, bajo una apariencia solemne e insobornable, nos da (gratamente) el cambiazo por un artefacto retro. Para Function, esto significa una especie de regreso al punto en el que tuvo que tomar su primera decisión y optar por un camino; sería el disco que hubiera grabado de haber empezado a publicar su material en Soma, en vez de en Downwards. El comienzo del viaje, pulsante, espacioso y con tinte de misterio ( “Voiceprint”), es un back to basics que remite a la etapa 1993-1996 de R&S, o a sellos de la misma época –y todavía más obsesionados con Detroit– como Peacefrog: ahí están los bajos retumbantes, los ecos profundos y la línea pseudo-ácida de “Against The Wall”, que parece salida de un disco primitivo de Planetary Assault Systems, o la muy Sun Electric “Inter (Album Version)”, donde se nota la huella del productor asistente Tobias Freund –dos nombres estos últimos que, además, están asociados a Ostgut Ton y que no aparecen aquí por casualidad–. Hay instantes de ebullición y actividad volcánica, no cabe duda – “Incubation (Ritual)”, que se acerca otra vez a Jeff Mills, y “Psychic Warfare”, con una línea ácida que cita a Joey Beltram–, pero lo que prevalece en este álbum es la observación de un campo amplio y conocido en el que, a pesar de su amplitud, Function no ha tenido miedo en adentrarse. En comparación, “Feed-Forward” (2010), el álbum de Sandwell District, sí que remitía de manera intensa a un presente turbulento. “Incubation”, en cambio, es una maniobra hábil para huir de la realidad y refugiarse en el pasado: nada reprochable para quienes todavía le tenemos cariño a la vieja escuela, aunque siendo Sumner quien es, y sabiendo lo que es capaz de hacer, no le hubiera sentado mal un poco más de rabia y un poco menos de enciclopedismo.

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