In This Light And On This Evening In This Light And On This Evening

Álbumes

Editors EditorsIn This Light And On This Evening

6.5 / 10

Editors  In This Light And On This Evening

KITCHENWARE RECORDS / PIAS

Hacia atrás, hacia adelante y, finalmente, hacia el vacío. Tal es el triple salto –mortal o no– que efectúan Editors con su tercer disco, “In This Light And On This Evening”. Hacia atrás porque recuperan –o, mejor dicho, acentúan– la crudeza de su disco de debut, “The Back Room” (2005), alejándose de la ternura más comercial y estribillera que les valió para granjearse la fama internacional con “An End Has A Start” (2007). Hacia adelante porque es, sin duda, el disco más completo y atrevido de Editors, que le dan voz al sintetizador con más descaro que nunca para dejar en segundo plano una guitarra de distorsión aguda que empezaba a hacerse ya un poco cansina. Y hacia el vacío, un salto hacia el vacío, porque después de prometedoras escuchas uno descubre que detrás de esa renovada arquitectura de sonidos electrónicos no hay ningún sentimiento desgarrador, que tal vez todo sea mentira, que una vez más la evolución musical ha servido sólo como mero artificio y para enmascarar sentimientos.

Porque, si algo se puede decir de hits como “Smokers Outside The Hospital Doors” , del segundo álbum, o de la balada “Fall”, del primero, es que emocionan, que no es poco en comparación con este nuevo disco, que se queda en sugerente. Aunque puede que tan poco quisieran ir mucho más allá. Las letras se concentran en Dios, las luces de la ciudad y boxeadores en las calles, revistiendo las canciones de un tono enigmático más bien vacuo o, al menos, reiterativo. Atormentados por las comparaciones con Interpol y Joy Division y las acusaciones de falta de personalidad, el cantante y guitarrista Tom Smith y el también guitarrista Chris Urbanowizc –ambos compositores– han decidido bucear en los ochenta, obedecer a la predilección de Ian Curtis por Kraftwerk y darle a su música unos tintes a lo Depeche Mode y New Order que, al hacerla más ecléctica, consiguen disimular la falta de originalidad de los de Birmingham.

El prometedor arranque de “In This Light And On This Evening” (primera canción, la que da nombre al disco) es uno de los motivos principales por los que este trabajo no cumple con las expectativas generadas en una primera escucha. Oscura y misteriosa, la canción recibe una segunda inyección de adrenalina electrónica cerca del final, después de haberse elevado con violines y un teclado siempre pausados, y consigue que no acabar de estallar se convierta en una gran virtud. El problema es que al final del disco tampoco ha estallado nada. Después de “Bricks And Mortar”, con una melodía más habitual en Editors, se abre paso “Papillon”, primer single y seguramente la canción en la que es más evidente la influencia de Depeche Mode, incluso en un cierto cambio en la forma de cantar, más seca, de Tom. Forma de cantar que, por cierto, no consigue explotar en este disco su preciosa voz, que encandila a cualquiera en las canciones más emotivas de sus anteriores discos.

El disco prosigue con su tono agresivo y sintético, pero contiene más matices de lo que es habitual en Editors. Sorprende el sonido óseo de “The Boxer”, pero sobre todo la penúltima canción del disco, “Eat Raw Meat=Blow Droll”, que despertará simpatías y aversiones por igual con su animado estribillo, cuya melodía de voz tiene cierto aroma a música negra que hasta ahora no habíamos visto en Editors. El tono y el sonido del cierre del disco, “Walk The Fleet Road”, recuerda demasiado a los Muse más aburridos y, en el estribillo, incluso a Coldplay. No es un buen final para un disco cuya fuerza y solidez son tan indiscutibles como su irrelevancia en nuestras vidas.

Germán Aranda

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