In The Wild In The Wild

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Falty DL Falty DLIn The Wild

6.9 / 10

No ha pasado ni año y medio desde que Drew Lustman publicara su último trabajo. Cuando Hardcourage llegó a nuestras manos, daba la sensación de que FaltyDL había dejado de coquetear con sus más claras influencias, de dudar con las ejecuciones, y su música por fin había alcanzado el punto de madurez perfecto: estaba cocinada al dente. La primera sensación al escuchar In The Wild es que ese punto de cocción ideal ha sido rebasado y que la diferencia entre maduro y “puretilla” son 20 escasos meses. El tiempo no es más que un capricho de la percepción.

La teoría de quien esto juzga gira en torno a este argumento: un exceso de confianza ha llevado a Lustman a crear un disco cerebral en exceso, con interludios inconexos, con demasiados guiños a la composición clásica para ser digerido por el oyente medio, y que se alarga innecesariamente hasta los 17 cortes. Ahora bien, la ingesta de música es igual de caprichosa en lo perceptivo que el tiempo, así que también podría ser que, en realidad, lo que ha hecho FaltyDL en este disco, lejos del exceso cerebral, sea un ejercicio de composición más libre, en el que se habría dejado llevar stricto sensu por las visuales de Chris Shen, que forman parte del concepto del álbum.

Sea como fuere, In The Wild es un trabajo complicado de digerir. Y no por su materia prima –Lustman sigue siendo un preciosista de las texturas y las sensaciones- sino por la estructura del álbum, plagado de pasajes sonoros experimentales que reclaman un aliciente visual para tener sentido. Ocurre en la apertura con Aquí, Port Lligat y continúa así en las experimentales New Haven, Nine, Untitled 12, Grief o en la cósmica In The Shit. Entre tanto escapismo estructural y tanta deconstrucción sónica aparecen como una bofetada de realidad un montón de cortes cuya hechura no parece casar con el resto del discurso. Por un lado, Ahead The Ship Sleeps y Some Jazz Shit, en las que resurge el FaltyDL apasionado del jazz, elegante y rítmico. Por otro lado, Do Me –a falta de melodías claras, su sample vocal es de lo poco que logra instalarse en la memoria del oyente-, una Frontin cercana en intenciones al footwork de bajas revoluciones de Sepalcure y Heart & Soul, una especie de reinterpretación propia del liquid funk.

Repetimos: no es la ejecución. En 20 meses, FaltyDL no ha perdido ese punto distinguido y exuberante que envuelve toda su discografía. Todos los interludios y el montante experimental de este trabajo llevan el sello detallista y elegante del estadounidense (fíjense en el laborioso punteo de guitarra de Dos Gardenias, por ejemplo). Es el planteamiento y la estructura lo que hace de In The Wild un trabajo complicado. O mejor dicho, la ausencia de planteamiento y de estructura.

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