In The Red In The Red

Álbumes

Trus?me Trus?meIn The Red

8.1 / 10

Trus’me  In The Red PRIME NUMBERS

El house vuelve a vivir un momento tan dulce que le ha salido de nuevo underground. Y del fino. Y encima en UK, nada menos. En Manchester, concretamente, que es desde donde opera David Wolstencroft, al que deberías conocer por le nombre de Trus’me a la voz de ya. Hace dos años salió del anonimato con un álbum titulado “Working Nights” en Fat City que era lo que, hoy en día, llamamos “crema” o “nocillita”: un combinado perfecto entre el house de toda la vida y el soul de blanco satén aderezado con un goteo de notas jazzy que le emparentaban desde el principio con monstruos de lo negro como Moodymann. Un disco de house maduro, es decir hipnótico y nocturno hasta llegar al clímax de un buen polvo, que es como debería desenvolverse el house curtido y con base en las roots.

El buen recibimiento por parte de la crítica de este primer largo del newcomer blanquito le supuso a Trus’Me un reconocimiento entre los primeros espadas del house británico que no pinchan en Ibiza, ni puñetera falta que les hace. De hecho, aquí en España sigue siendo un productor bastante desconocido, pero para eso estamos los periodistas, para remediar ese desconocimiento por parte del grueso de la comunidad clubber. Claro que a David Wolstencroft lo de la promoción por la patilla y desmesurada no va con él. Como buen amante de la música que parece ser, además de un hombre sensato que se viste por los pies, después del tirón de su primer álbum se concentró en la construcción sólida de un sello con hechuras, su propio Prime Numbers, para conducir personalmente su propia hoja de ruta y, de paso, darle un empujón a las carreras emergentes de otros cracks que operan bajo la línea de flotación del nuevo tech-house como Linkwood o Actress.

Ahora el discurso musical de Trus’me se refuerza con este segundo álbum titulado “In The Red”, en el que el mancuniano se apoya en varios productores de Detroit que, además de dar lustre al nuevo largo, le da aún más consistencia si cabe a su sonido. Después de varios bolos en la depauperada ciudad del motor, el joven británico entró en contacto con gente como Amp Fiddler, Randolph y Piranha Head, con los que ha acabado trabajando y que aportan madera de la buena al trabajo de orfebre de David. Además, ha tenido el suficiente ojo y la suerte de hacerse con los servicios de un tipo como Dâm-Funk, que ha completado el año de su vida: en años venideros será un monstruo intocable al que probablemente haya que insistir mucho –y pagar mejor– para que te haga una remezcla. En plena crisis económica y creativa, el de Stones Throw lleva un 2009 inmejorable, con varios maxis y un álbum intachable como Toeachizown: un tipo con funky este Damon G. Riddick, que además dota de nervio y frescura todo lo que toca y que encaja a la perfección con la producción atemperada de Trus’me. Con Damon, además, Trus’me entra de lleno en esa escena boogie que ha irrumpido con fuerza en el circuito de los que empiezan a estar cansados de tanto dios post-disco. Parece que hay una especie de conspiración entre los representantes de los ritmos negros en UK –coordinados de manera invisible, pero casi directa, con los productores del otro lado del charco– para convertir ese magma que formarían el soul, el funk, el boogie y el house de toda la vida en la auténtica alternativa a la escena post-dubstep que, por otro lado, empieza a atomizarse en múltiples formas. Universos que colisionan para dar forma a un planeta musical que, por lo que respecta a 2010, se presenta fascinante. El año que viene nos va a ir mucho mejor. Trus’me. De verdad.

David Puente

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