In Our Heads In Our Heads

Álbumes

Hot Chip Hot ChipIn Our Heads

7.7 / 10

Les han salido competidores fortísimos, los flamantes Django Django entre otros, pero Hot Chip regresan fieles a su entrega discográfica de cada dos años y dispuestos a demostrar que la primera línea del electro-pop es suya. Tras haberse fogueado lo suficiente en proyectos paralelos como The 2 Bears, New Build o About Group, nuestros queridos nerds desembarcan en Domino con un quinto largo que es, de largo, su trabajo más hormonado. Una imparable hora de energía sonora capaz de arremeter con la fuerza de un toro en las pistas de baile, cargada de beats viscoelásticos, sintes recauchutados y dominada en todo momento por esa hermosa conjunción de voces que tan bien ensamblan Joe Goddard y Alexis Taylor. “In Our Heads” trae el tema más esquizo que la banda ha grabado nunca ( “Night And Day”) y una buena traca de minutaje con el house marcado a fuego en las entrañas. Ahí están “These Chains”, “Ends Of The Earth” y las sensacionales “Let Me Be Him” y “Flutes”, todas ellas llamadas a prender fuego el hormigón de Gran Vía 2 en la inminente edición de Sónar Barcelona.

Que sea un disco tan abigarrado y cerebral puede achacarse al hecho de que el grupo haya convocado como ingeniero de sonido a un externo, Mark Ralph, figura a la que hasta ahora apenas habían necesitado recurrir. Pero también podría interpretarse como una respuesta al considerable volumen de medios tiempos soft-rock de su fabuloso predecesor “One Life Stand” (2010), un disco que, a pesar de funcionar como panorámica de todo lo que Hot Chip son capaces de acometer estilísticamente hablando, muchos no supieron disfrutar como tal. En mi opinión, donde aquel álbum representaba el corazón, los sentimientos y las promesas de amor eterno, este sería el cerebro, la serotonina y el rollete zanjado al vuelo. Sí, vale, hay excepciones en las que se apela directamente a la epidermis, como esa “Always Been Your Love” con Lizzi Bougatsos (Gang Gang Dance) a los coros, pero la colocan al final de todo y uno llega allí exhausto de tanto ejercicio que ha tenido que hacer por el camino.

Tampoco hay mucho de lo que sorprenderse a causa de esto. Sabíamos que Hot Chip entienden la música como algo físico y que suelen jugar con dicha idea continuamente (sin ir más lejos en “Night And Day”, de cuya letra cuesta discernir si a lo que llama es al baile o al folleteo), de la misma manera que también sabíamos lo bien que manejan el diseño de producción desde “Made In The Dark” (2008) y lo mucho que les gusta hacer de él su caballo de Troya. Veamos: entre la tríada inicial de “In Our Heads”, tan apabullante como de costumbre, destaca “Motion Sickness” y su despertar a los placeres de la música, pero enseguida “How Do You Do” y “Don’t Deny Your Heart”, siendo todo lo bombásticas que quieran, ponen de manifiesto el principal talón de Aquiles que puede hacer al disco quebrarse en las primeras escuchas: los hits se buscan tan frontalmente que acaba por costarles diferenciarse del resto, al contrario de lo que tan fácil y explosivamente conseguían sus antiguos himnos. Para colmo, enseguida llega “Look At Where We Are” cual downer cortando el rollo, una balada retro en la línea de la muy 70s “Now There Is Nohting”, a la que tampoco logran hacer cuajar con el resto tan bien como ellos saben.

Entiéndanme: todo en “In Our Heads” está ejecutado a la perfección, disfrutable al máximo, pero al mismo tiempo demuestra que donde antes el grupo aprendía según exploraba ahora sólo parece avanzar en círculos, como un perro buscándose el rabo. En ese sentido, lo situaremos en las antípodas de “The Warning” (2006), todavía hoy su título menos evidente, más misterioso y mejor oxigenado. ¿Está el metraje de “In Our Heads” constreñido innecesariamente?, ¿peca de falta de contención?, ¿acaba saturado su propia euforia? Con Hot Chip resulta difícil responder a todo eso. Son tan golosos como grupo, tan buenos alumnos a la hora de hermanar cualquier música de baile posible (disco, funk, electro, house, pop y soul según infinitas combinaciones), que cuesta verbalizar los deslices. Y es que, en definitiva, siguen sin apenas contrincantes en un terreno en el que pocos son capaces de convocar con tal soltura el recuerdo de Pet Shop Boys, New Order, Madonna, Kraftwerk o The Human League (de quienes, por cierto, clavan la base polirrítmica de “Do Or Die” en el tramo final de “Don’t Deny Your Heart”). Lo justo de verdad sería que sorteasen el maldito peldaño del mainstream y reventasen los charts de una vez por todas. Aquí tienen grandes canciones para lograrlo aunque, como álbum, servidor se quede con “The Warning” o “One Life Stand”.

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