Impossible Spaces Impossible Spaces

Álbumes

Sandro Perri Sandro PerriImpossible Spaces

7.8 / 10

CONSTELLATION

Hay artistas que siempre están ahí, pero a los que rara vez se les presta atención. Ocurre, pues, que los sentimos como si no estuvieran, y cuando aparecen de una manera más o menos estrepitosa obligan a mirar con la cabeza en todas direcciones para saber cómo o de dónde han llegado, sólo para volver a refugiarse discretamente en algún pliegue de la memoria. Esto ha pasado durante casi diez años, injustamente, con Sandro Perri, aunque es cierto que él no ha puesto casi nada de su parte. Mejor dicho: lo ha puesto todo, pero sus constantes cambios de estilo y de nombre artístico han hecho que sus huellas se doblaran y, por tanto, fuera más difícil seguirlas o identificarlas como suyas. Entre este “Impossible Spaces” y uno de sus discos más memorables – “The Science Of Breath” (recopilación de sus primeros singles firmada como Polmo Polpo, editado en 2002 en colaboración entre Alien8 y Substractif, por entonces dos de los sellos en crecimiento de la Canadá electrónica)– no sólo hay casi una década de distancia, sino un salto de estilo radical, del ambient estático al pop de arte.

Sin embargo, hay una línea de continuidad: el gusto de Sandro Perri por el espacio. La música de este nativo de Toronto con genes italianos necesita márgenes de seguridad, anchura, mucho aire para respirar. El título de aquella recopilación era revelador, no sólo porque le abría la puerta de entrada al sello Intr_version –posiblemente, el tercer vértice en el triángulo de la naciente escena de ambient-drone canadiense de la que también brotó Tim Hecker–, sino porque fijaba la constante que permitiría reconocerle, pasara el tiempo que pasara, incluso ahora que su mayor referente estético es Arthur Russell. Precisamente, en Intr_version, y poco después de sellar su paso a Constellation, Perri firmó su último gran título como Polmo Polpo, una versión de 20 minutos del clásico del art-disco “Kiss Me Again And Again” (2005), original de Dinosaur L., la inflexión que necesitaba para abrir su dominio del estudio a la elasticidad de la música de baile –aunque éste fue un interludio esporádico– y de ahí a un pop de múltiples colores que, pasado el tiempo, le llevó a abandonar el alias, enrolarse temporalmente en los folkies Great Lake Swimmers y empezar a grabar con su propio nombre ( “Tiny Mirrors”, editado en Constellation en 2007) y hasta hoy.

En “Impossible Spaces” podría decirse que Sandro Perri se ha encontrado con quien quiere ser como músico, totalmente y sin reservas: delicioso en la escritura, suave en los arreglos, y aún así imaginativo en la producción, siempre hace que encontremos algo nuevo en cada escucha. Consigue la sensación de patinaje pop que años atrás, lograban bandas como The High Llamas: ese toque bossa ( “Love & Light”) y esos sintes (las dos partes de “Futureactive Kid”) que puntean con abundante sol unas canciones que sólo quieren nadar libres, relajadamente. Sumándole esa necesidad de espacio amplio, creado artificialmente en el estudio, es cuando renace la influencia latente de Arthur Russell que permite que piezas como “Changes” y “Wolfman” se alarguen hasta los casi ocho y diez minutos, respectivamente, de una manera muy natural, subiendo los bajos y las baterías, creando una leve dinámica rítmica, colando efectos de sonido y dubs sobre las guitarras, olvidando la voz.

Y ni siquiera así “Impossible Spaces” es un híbrido de pop y disco. No es bailable, sólo es móvil, dinámico, multicolor, como un pop meticuloso tomándose unas merecidas vacaciones en compañía de los músicos que le dan forma a unas canciones que tienen una viva sensación de directo, como si las triquiñuelas de estudio no fueran añadidos a posteriori: Mike Smith, Ryan Driver, Marcus Quin, Mike Olsen, buen trabajo. Luego está Perri, que lo conduce todo; Perri, que insiste en buscar el registro vocal de Arthur Russell forzando el falseto y dejando volar las vocales en trayectos cortos, pero que ni siquiera así lo acaba imitando de una manera directa como le ocurre, sin quererlo, a James Blake. Perri, ante todo, que se ha revelado por fin como un soberbio compositor de canciones y que, aunque sabe que no saldrá famoso de aquí y seguirá siendo ese artista que siempre está sin que se le preste atención, puede darse por satisfecho con el altísimo registro que ha alcanzado. Podrá afianzar su condición de artista de culto, para una minoría muy selecta y muy fiel, que no es poco.

Robert Gras

Love And Light - SANDRO PERRI by Constellation Records

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