I’m Gay (I’m Happy) I’m Gay (I’m Happy)

Álbumes

Lil B Lil BI’m Gay (I’m Happy)

8.5 / 10

Lil B  I’m Gay (I’m Happy) BASEDWORLD

Cuando Lil B anunciaba la salida de este “I’m Gay”, además de facilitar el título y poner en boca de todos el siempre incómodo tema de la homosexualidad en el rap, adelantó que sería algo completamente rompedor con todo su material anterior. Nadie se percató y, si lo hizo alguien, nadie le dio demasiada importancia a la descripción que en ese momento estaba haciendo Brandon McCartney de su nuevo material. Todo el mundo había asumido ya que el papel artístico del miembro de The Pack era hacer “Angels Exodus” como churros y que este disco seguiría la estela marcada por “6 Kiss” y “Rain In England” de forma más o menos ortodoxa. Rap baseado, montañas de sirope y marihuana, suck my dick ‘cos I’m cualquier-niño-estrella-facturado-por-Disney y unas cuantas bases con samples tan imposibles como maravillosos de la factoría Clams Casino.

Y sí. Se puede decir que hay temas que apuntan a su estilo “de siempre”. De hecho, se podría decir que dos de los mejores temas del based rap de Lil B están en este disco. Uno se llama “Unchain Me” y, para muchos, no superará la barrera cualitativa, a pesar de ser un beat de Clams Casino. Pero “I Hate Myself” va a ser un highlight en la carrera de este hombre. Una base 100% melancolía Clams Casino que, en realidad, está facturada por Keyboard Kid 206 (adeptos al sonido, escuchen “BasedRain” y vean cómo le pisa los talones al fichaje de Tri Angle) y que es la compañera perfecta para que Lil B, en crisis de positivismo, vomite la bajona con afirmaciones tan confusas como comunes en la mayoría de nosotros (“I see myself in the mirror but I don’t see nothing”) y se sincere consigo mismo y con su público sobre las debilidades de su figura mediática. El Dios Baseado se vuelve terrenal y nos enseña toda la mierda que conlleva el mundo que ha creado. Ése es uno de los puntos fuertes de “I’m Gay”: la empatía y la vulnerabilidad. El subtítulo “I’m Happy” no va más allá de justificar la patinada –aka jugarreta de mercadotecnia– en la elección del título del disco.

El otro punto fuerte de este álbum es esa ruptura de la que hablaba Lil B mientras todos nos preguntábamos si realmente le iba la carne en barra y estábamos ante el primer rapero en salir del armario (de manera pública y oficial, a lo portada en Zero y perfil en Gayromeo). En “I’m Gay”, el based rap se acaba en los dos temas anteriormente citados; todo lo demás es aquello que conocemos del rap y que jamás hubiéramos relacionado con el de la Bay Area californiana. Todo aquello a lo que aluden sus detractores, todo lo que es utilizado como el Santo Grial de los old school headz y que argumenta el inmovilismo de parte de la escena (“cuando se hacían discos de verdad”, suelen decir, porque los de ahora son de mentiras, los hacen los Oompa Loompa en un hipercubo de cuatro dimensiones hecho con ziritione). Reminiscencias de la época dorada de DJ Premier y Gang Starr –troceados de cuerda y viento y cuatro notas de piano, como en “Game” o en “Neva Gona Stop Me”– el Nas más taciturno – “Trapped In Prisson”– o el mismísimo RZA – “Open Thunder Eternal Slumber”– se pasean de soslayo por las producciones. Todo muy bien traído, sin sonar a querer hacer ese disco de 1998 que nunca vio la luz, y con el Lil B más concentrado en su lírica que hemos podido ver hasta el momento. Que no se malinterprete lo último; sigue tropezando en la rima, continúa flaqueando en la musicalidad. Pero ahora esos errores forman parte de una idiosincrasia que luce más madura en contenido y, por tanto, se ven menos. En otras palabras: no hay ni un “swag” en todo el disco, ni un puto atisbo de “cooking dance”.

Y para acabar de trufar esta grata sorpresa que nos ha brindado Mister McCartney, un par de extrañezas que harán las delicias de los más abiertos de mente y de los más alejados del radicalismo rapístico. “Gon Be Okay” haciendo las veces de interludio ensoñador con sample de la banda sonora de “El Viaje De Chihiro”. Más la extraña y sofisticada “1 Time” cerrando un total de 12 canciones que conforman, hasta ahora y para la que firma, el mejor momento de inspiración de Lil B, además de su obra más escuchable y menos cargante. “Thank You Based God”, que dirían otros.

Mónica Franco

“I Hate Myself”

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