Illuminated Man Illuminated Man

Álbumes

1000 Names 1000 NamesIlluminated Man

8.1 / 10

1000 Names Illuminated Man BLACK ACRE

Melancolía, ese estado de ánimo que nos deja suspendidos en un limbo de tristeza y placer. Nos gusta sentirla en el estómago, aunque nos pudra las entrañas al mismo tiempo. Si algo está claro es que esta dulce pesadumbre se ha convertido en una inversión ganadora para los nuevos chamanes del hip hop instrumental. No sabría decir exactamente por qué, pero lo cierto es que los beats futuristas de última generación se adaptan a las atmósferas lluviosas como unas medias negras a los jamoncitos de Ke$ha –la tía no está buena, no: está lo siguiente–. A esta corriente del puchero-beat se está afiliando una variedad importante de productores, tipos que entienden el hip hop instrumental como una herramienta para generar tormentas emocionales en los adentros del oyente y no hacerle mover tan sólo el pescuezo.

El dúo 1000 Names ha sabido encontrar ese camino con una facilidad pasmosa, como si los tipos lo hubieran hecho sin esfuerzo, tirando de talento e inspiración. “Illuminated Man” está construido sobre cortes perezosos, gatunos, sesteantes. Juega con los detalles, la polirritmia y las atmósferas para alcanzar su objetivo y no le tiene miedo alguno al pezón dillaista, del que extrae copiosas cantidades de leche – “Long Early Morning” es el ejemplo más diáfano–. Lo más destacable es que Casio Blaster y 99 Mistakes –nombres de guerra de nuestros héroes– no son de Croydon. No son de Glasgow. No viven en Los Ángeles. Este sonido tan bien cincelado procede de Sofía, Bulgaria, la ciudad que vio jugar en sus años mozos al gran futbolista Hristo Stoichkov, el mismo que le pisó los juanetes al árbitro español Urízar Azpitarte, el mismo que popularizó la expresión: “svereva, svereva, hijoputa”.

Bromas futbolísticas aparte, queda claro ya que no hay un solo rincón de la Tierra conocida al que no hayan llegado los viscosos tentáculos de la nouvelle vague del beat. Y que nadie recele: aquí no hay un solo chisporroteo que suene amateur o huela a falsificación. Los búlgaros tienen un sello personal que se empapa de melancolía espacial y hip hop truncado que popularizó Dilla, pero se desmarca del resto gracias a la percusión. “Telephony 2000”, por ejemplo, es una batucada ácida que te deja babeando. “Pocket Calculators” tiene el nervio rítmico del afro beat y la bossa nova, pero claro, trasladado a una estación espacial abandonada. Podría decirse lo mismo de la intrincadísima “Ill(U)minated Man” y de “Secondary Fauna”, seguramente la pieza más Detroit, con un entramado rítmico complejo y desafiante. Pero incluso cuando prescinden de sus exploraciones en el tam-tam, consiguen momentos de funk marciano altamente emotivos, como “Ephermeral & Slippery”, “Private Hero” –una suerte de wonky house al borde del coma que bordea la perfección– y “Logaritmic Spirals”, desarrollo épico donde los haya en el que J.Dilla y Vangelis parecen pilotar a cuatro manos en el mismo platillo volante.

Casio Blaster y Mistakes 99 han añadido por lo bajini y sin hacer ruido una nueva cumbre a un 2010 que será recordado como el año de los beatmakers cósmicos. “Illuminated Man” confirma tres cosas: que el sonido del nuevo hip hop sigue expandiéndose hasta lugares insospechados, que el sello Black Acre –al que ya conocíamos también por Blue Daisy– continúa en forma y que los búlgaros también sueñan con ovejas eléctricas. I’m lovin’ it.

Óscar Broc

Telephony 2000

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