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Álbumes

Craft Spells Craft SpellsIdle Labor

7.8 / 10

Craft Spells  After The Moment

CAPTURED TRACKS

Captured Tracks se ha convertido en pocos meses, y por méritos propios, en uno de los mejores escaparates para las nuevas hornadas de grupos indie. No en vano, cuenta entre sus filas con algunos de los sospechosos habituales de los festivales para los paladares más exquisitos (The Soft Moon, Blank Dogs, Wild Nothing y Beach Fossils, por citar a varios). Así las cosas, es más pertinente que nunca plantearnos la siguiente pregunta: ¿Haríamos caso a una propuesta como la de Craft Spells si no viniese bajo el amparo de la discográfica de Brooklyn? Pues un rotundo sí. Si ellos no se hubiesen fijado en esta banda, lo podrían haber hecho Mexican Summer, Lefse o Jagjaguwar.

La historia que hay detrás de Craft Spells la conocemos de sobras, pues viene a ser la misma que la de tantos otros jóvenes productores que están causando sensación de costa a costa de Estados Unidos. Justin Paul Vallesteros es la mente maestra de este proyecto, que empezó en el frío invierno californiano de 2009 cuando se encerró en su habitación, apagó el teléfono móvil y empezó a componer canciones. Como buen enamorado del pop sintético y ensoñador, trató de emular a sus héroes y el resultado de todo esto se encuentra en “Idle Labor” (aunque ya pudimos catar sus primeras perlas en varios lanzamientos en 7”).

Tanto la fecha de lanzamiento como la ilustración de la portada casan a la perfección con la música que elaboran Craft Spells, un pop luminoso muy apropiado para los días soleados de este comienzo de primavera. Buena prueba de ello se encuentra en “Party Talk”, con un punto entre playero y tropical. Pero sin lugar a dudas, el leitmotiv de este trabajo es el amor y la nostalgia. “If not tomorrow, when will it be? / When can I see you, please?”, canta Vallesteros en el estribillo de la movida “Scandinavian Crush”. “Idle Labor” está repleto de piezas vigorizantes como “From The Morning Heat”, cuyo bajo evoca a los buenos tiempos de New Order. Porque este es un disco en el que se le ha dado una gran importancia a la sección rítmica.

El tono espectral, que no oscuro, que se apropia de “The Fog Rose High” le acerca a The Cure. Responsable directa de este aura de duermevela es la voz de Vallesteros, que recuerda, y mucho, a la de Morrissey. Igual de grave, pero menos afligida, más difuminada, dispersa, pasada por ese filtro de baja fidelidad que tanto gusta ahora. Pero los paralelismos con The Smiths no acaban aquí, pues musicalmente, “Your Tomb” deja cierto regusto a “Still Ill”.

Aunque la base de las canciones esté compuesta por guitarras juguetonas, batería incansable, bajo hiperactivo y un despliegue de efectos como el reverb, también hay espacio para otros instrumentos como el órgano. Suena de fondo en “Ramona” y parece que lo hayan pedido prestado a Beach House. “Idle Labor” es un disco que se digiere en un abrir y cerrar de ojos. Regular como pocos, apenas tiene altibajos, aunque destaca por encima de todas “After The Moment”, himno indie desde ya. La única pega que se le pueda encontrar es que el álbum no haya salido antes, pues no asombra tanto como lo hicieron hace menos de un año discos similares como los respectivos debuts de Twin Shadow y Wild Nothing. Ahora, el efecto sorpresa ya se ha diluido, pero no por ello dejaremos de disfrutar de esta colección de canciones muy enfocadas a la pista de baile.

Álvaro García Montoliu

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