Icke Wieder Icke Wieder

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Paul Kalkbrenner Paul KalkbrennerIcke Wieder

7 / 10

Paul Kalkbrenner  Icke Wieder PAUL KALKBRENNER MUSIC ROUGH TRADE

Paul Kalkbrenner no engaña. No lo pretende tampoco. Sabe que su radio de acción se limita al córtex cerebral del homínido ibicenco y por eso sigue produciendo hitazos de órdago con la mirada puesta en el eterno verano del amor que se vive en la Sodoma balear. Diablos, y a fe que su propósito no es cambiar el mundo de la música, ni mucho menos transmitir la angustia existencial del artista. Al tipo la vida le ha sonreído, es el puto amo de Ibiza, una rock star de toma pan y moja, protagonizó la película “Berlin Calling”, por su cama se ha paseado lo mejorcito, gana un dineral indecente, Alemania le adora más que a Özil, joder, normal que se haya convertido por derecho propio en uno de los arqueros con mejor puntería del “good feeling”.

Ligerezas aparte, el alemán ha demostrado con creces que, en los límites del dancefloor y en el entorno adecuado (vacaciones, estío, afters VIP ibicencos, chiringuitos llenos de modelos), su aterciopelado tech-house se muestra como una de las opciones más apetecibles para pasarlo bien estas vacaciones sin tener que aguantar lo nuevo de Erick Morillo. Con “Icke Wieder”, Kalkbrenner intenta esquivar los focos que le han coronado como uno de los DJs más grandes del planeta, para mostrarnos que el éxito no le ha inoculado el virus mainstream: el tipo sigue a lo suyo, fabricando música de baile para todos los públicos, pero sin caer en los tópicos comerciales más facilones para avivar las masas pastilleras. En otras palabras, 4x4 pulido, esqueletos rítmicos suaves, sintetizadores bien puestos, melodías pegadizas (y no demasiado obvias), guiños a la electrónica berlinesa y buen rollo generalizado.

En su séptimo álbum, el germano se hunde hasta las cejas en esta filosofía, un credo de “fiesta cool” para paladares moderadamente finos. Lejos de enfrentarnos al clásico artista devorado por su éxito, lo que tenemos es un especialista que explota, sin miedo a la colleja del encasillamiento, lo que mejor sabe hacer: una misma fórmula con ligeras variantes, pero definida siempre por un ADN inalterable. En ese sentido, “Icke Wieder” no difiere en exceso de lo ofrecido por la banda sonora de “Berlin Calling”. PK no se complica la vida: tira de beats y efectos de los 90 para apretar las costuras de “Schnakeln” y encender pupilas, y le pone banda sonora al verano como nadie –atención a “Keines Bubu”–. En estas texturas es un maestro, sí, pero cuando es necesario, también contempla el amanecer con house minimalista, graves sexuales y salpicaduras de trance sensiblero en “Sagte Der Bär” o la conmovedoramente bailable “Kruppzeug”.

Pocos le hacen sombra ahí: el alemán es un especialista hincando melodías en la sesera del oyente. Lo de “Boxing Leise” no tiene nombre, pura droga sin cortar, y lo mismo podría decirse de “Jestrüpp”, otra combinación perfecta de sístole ketaminera y tonadillas con denominación de origen Berlín. Efectiva, constante, ideal para hacer bailar a las chicas, la música de Paul Kalkbrenner es una gota de agua deslizándose entre las tetas de una universitaria en bikini, cava helado a orillas del Mediterráneo mientras te hacen un masaje… Mallorca, Menorca, Formentera, ¿quién las necesita?

Óscar Broc

Paul Kalkbrenner - Icke Wieder

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