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The-Dream The-DreamIV Play

8.2 / 10

Hace tres años, The-Dream lanzó “Love King” y parecía que con este disco acababa de completar ese tridente que forman sus tres primeros trabajos. Al tiempo de que apareciera “Love King”, ya se hablaba de un cuarto álbum de The-Dream, que daría continuidad a lo que había sido hasta ese momento una trilogía. Un álbum al que se le pusieron muchos nombres, muchas fechas de salida y se le adjudicaron canciones que ahora no estarán en “IV Play”. Además viene precedido por un extraño punto de inflexión en la carrera del artista. En 2011 y usando su verdadero nombre, Terius Nash regala a través de la red “1977”, una mixtape con personalidad de álbum, pero con diferencias esenciales. Sobre todo en la temática de las canciones. Mientras la trilogía “Love/Hate”, “Love Vs Money” y “Love King” narraba las particulares vicisitudes amorosas (y sexuales) del artista, desde la lujuria al enamoramiento, “1977” nos descubre a un Terius Nash hundido en lo espiritual y tremendamente melancólico en lo musical, aunque igual de inspirado que de costumbre.

Por eso, aunque “IV Play” pueda haberse ganado la fama de álbum con intenciones continuistas, la irrupción de “1977” y la factura emocional que le pasó a Nash su ruptura con Christina Millian deberían ejercer de nuevas sinergias, reveladoras experiencias vitales que moldeen las próximas canciones de The-Dream. ¿Cómo se puede hacer otra oda al amor de la talla de los tres primeros discos después de “1977”? Sería caer en contradicción. Que ningún purista se alarme. “IV Play” (para entender la connotación sexual se ha de leer como foreplay) contiene altas dosis de lírica lasciva y sonrojante, casi bochornosa pero directa. “Got my left hand in the booty / Got my right hand in the pussy”, el estribillo de “Pussy” junto a Big Sean y Pusha T, es la guarrada con más gancho de este disco y uno de los temas más oscuros y alejados de la embriaguez amorosa de The-Dream. Lo mismo ocurre con “High Art”, puro bragging junto a Jay-Z, o “Turnt”, en la cual Beyoncé pone de relieve que el tema podría ser una de las producciones de Nash y Tricky Stewart para Ciara. Las tres canciones se alejan de la fantasiosa factura de The-Dream, embeben de su amigo Timbaland y sacan la cara más prosaica del productor, la que usa cuando trabaja por encargo para otros y que tantos premios le ha valido.

Del The-Dream de toda la vida, el de la épica del amor sin contemplaciones, de las melodías caprichosas y los arreglos de filigrana y pompa hay muestras en “Slow It Down”, su canción protesta por el secuestro que la EDM ha perpetrado con muchos cantantes de R&B (“DJ, you know you wrong / Enogh with the motherfucking dance song / You’ve got to slow it down”). “Where Have You Been”, la colaboración con su flamante compañera de gira Kelly Rowland o la fantástica “IV Play” –el propio Terius Nash dice que es su mejor tema hasta la fecha– satisfacen de sobras las expectativas de aquellos que esperaban una continuidad. Son tres temas redondos, a la altura de “Love King”, “Shawty Is Da Shit!” y otros himnos instantáneos de The-Dream. Y se complementan con la suntuosa “Equestrian”, la segunda parte de “ Loving You / Crazy” y la titilante “New Orleans”.

Si hay algo que ha ensombrecido este lanzamiento, además de los continuos retrasos con su fecha de salida, ha sido el desplante a la prensa que protagonizó el propio Terius Nash en una sesión de escucha de su disco. Dos periodistas acabaron expulsados por hacer preguntas fuera de contexto. Querían saber si había algo de resquemor hacia su ex mujer en “Y’all” –uno de los bonus de la edición deluxe– o si el beef con The Weeknd aparecía implícito en las letras del álbum. Quizás no aparezca esa rivalidad en las letras como dice The-Dream, pero sí hay algo de la tensión emocional del canadiense en “Holy Love”. De la misma manera que hay algo del nuevo disco de Justin Timberlake en la primera mitad de “Loving You / Crazy”. O en “Too Early”, la pieza más rara de este puzle y, por ello, una de las más interesantes, en la cual The-Dream se decanta por el blues y que podría recordar a Frank Ocean. Tres de sus competidores en esa lucha personal que el productor tiene con su trabajo en solitario: que sus singles lleguen al top de las radios mainstream de la misma manera que lo hacen sus producciones para otras estrellas. Seguramente, ninguno de los temas de “IV Play” vaya a cumplir con esa ambición de Nash, pero sí que hay cortes para seguir labrando su leyenda.

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