ISAM ISAM

Álbumes

Amon Tobin Amon TobinISAM

6.4 / 10

Amon Tobin  ISAM NINJA TUNE

A este tipo uno no puede tomárselo a broma. Su pasado es demasiado refulgente. Tanto, que todavía hoy, en pleno enfriamiento de su universo, nos llegan ráfagas de luz primigenia de ese Big Bang que fue su irrupción en Samplelandia en los cándidos 90. Aunque el Amon Tobin de hace 15 años era un diamante en bruto, sus densas y barrocas incursiones en el arte del corta y pega fueron recibidas con merecido entusiasmo. Dicho fervor le permitió tensar el trampolín de su sonido trip hop para dar un salto estilístico con el que, poco a poco, ha ido desintegrando sus patrones más ortodoxos de downtempo y sonidos cariocas hasta dejarlos en los huesos.

El actual Amon Tobin es un cerebro más obtuso y encerrado en sus propias paranoias. Las estructuras clásicas de sample, ritmo, graves y aderezos varios han mutado en un aparatoso expresionismo que elude formalismos y se alimenta de simetrías desafiantes con la intuición. Una actitud que lleva a sus últimas consecuencias en este peculiar proyecto, un álbum, para más inri, revestido de un aroma arty que espanta. “ISAM” es una obra que respira sola, pero también se entiende como una colaboración entre Amon Adonai Santos de Araujo Tobin y la artista Tessa Farmer, esto es, el acompañamiento musical, la banda sonora, de la exposición “ISAM: Control Over Nature” (en The Crypt Gallery, Londres, del 26 de mayo al 6 de junio). Es éste el mismo matemático de “Folley Room”, el mismo arqueólogo que escarba y reconvierte sonidos de campo en parcheados digitales e instrumentos, cayendo constantemente en una autocomplacencia definida por postales más cercanas al paisajismo modernete que al beatmaking puro y duro.

En esta espesa tesitura, al productor le salen pinturas abstractas de épica ambient para culturetas –los siete minutos de “Journeyman” son una prueba de fuego difícilmente soportable–, probaturas rítmicas de imposible digestión – “Piece Of Paper”–, interferencias espectrales totalmente gratuitas – “Surge”–, vaharadas new age que huelen a colonia infantil – “Wooden Toy”– y amasijos de sonidos e instrumentos dispuestos al tuntún – “Mass & Spring”–. Todo excelsamente producido, con una selección impecable de sonidos y texturas, sin duda, pero plúmbeo, difícil de digerir, sin tracks a los que aferrarse más allá de sus pasajes más inteligibles (que son pocos, poquísimos). Entiendo que haya público para este rompecabezas con intención intelectual y que Ninja Tune se haya volcado en este LP. “ISAM” lo tiene todo para cosechar galones en los círculos avantgarde, está claro, pero si me lo preguntáis, os diré algo al oído: nunca unas gafas de pasta me habían parecido tan pesadas e incómodas.

Óscar Broc

“Journeyman”

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