II II

Álbumes

Moderat ModeratII

7.2 / 10

Rollito Berlín. Esa marca de fábrica que te hace parecer interesante a ojos del mundo ketaminero porque sí. Porque mola. A Modeselektor le ha ido de perlas sostener entre las nalgas la llave del Berlín electrónico más exportable. Lo mismo podríamos decir de Apparat: el glamour berlinés le ha convertido en un ectoplasma tan cool que hasta su seborrea capilar parece néctar de melocotón de Calanda. Si les arrancáramos a todos la capa de purpurina extra otorgada por el Berlin Sound, seguramente recibiríamos la llegada del segundo álbum de Moderat –para los que a estas alturas no lo sepan, la fusión de Modeselektor y Apparat– con menos aspavientos, con el clásico “bah, a ver qué han hecho estos”. Algunos, incluso, hasta podrían aberrar a la parroquia, proclamando estar un poco hartitos ya… pues de eso, del rollito Berlín. Ah, amigos, pero aunque intente uno encontrar grietas por las que inyectar un poco de mala hostia anti Berlín, por mucho que uno trate de arrancar a lo gañán la cacho costra berliner, no hay forma, es imposible, no se puede luchar contra algo que peta con tanta gustera en el iPhone. Lo nuevo de Moderat está realmente bien parido, habrá que guardar las dagas para próximas colaboraciones.

Cinco años después del debut del superequipo formado por Sebastian Szary, Gernot Bronsert (ellos son MODE) y Sascha Ring (él es RAT), la fórmula del grupo sigue intentando contener las asimétricas masas musicales de unos y otros. Mientras Modeselektor aporta la pegada, el glitch y el tufo raver, Apparat hurga en las entrañas del paciente, con shoegaze futurista repleto de ecos pop y teclados otoñales. Es un juego de equilibrios del que disfrutamos en su primer larga duración y que en este nuevo esfuerzo parece decantarse un poco más hacia la esquina del ring… de Ring.

“II” no se despega en ningún momento de la paleta de sonidos que alimenta las tres cabezas del monstruo. Los beats poderosos, metálicos –y menos presentes aquí que en el anterior disco– tienen la pisada paquidérmica de Modeselektor. En I lona”, por ejemplo, hablamos de bass glitcheado, digitalizado, retumbante, nervioso, poniendo un irrompible esqueleto de ritmos modernos al servicio de los ecos ensoñadores, las melodías melancólicas y las cataratas de sintetizadores paisajísticos made by Apparat. De todos modos, el discurso suena más maduro y evocador que su predecesor. Es definitivamente más pop –entendido como pop electrónico p’adentro a la berlinesa–. Tiene más profundidad, o al menos lo parece.

Me cuesta encontrar paja en este disco más allá de la intro y el dichoso interludio de rigor. El tracklist se reparte entre pasajes puramente instrumentales, en los que resulta más perceptible el toque Modeselektor, y hechizos cantados en los que puedes hasta determinar a qué sabe el sudor de Apparat. A mi juicio, ambos flancos tienen momentos apasionantes. “Versions” amasa una pasta desoladora que sabe a Burial y a drum’n’bass apocalíptico. El glitchismo épico de “Therapy” pone los pelos de punta. “Bad Kingdom” podría ser un hit de Atoms For Peace remixeado por Zomby. “Let In The Light” es chillwave de altísima calidad con beats à la Glitch Mob. Y diablos, cortes como “Milk” son de los que no se olvidan fácilmente: una masa de sintetizadores en modo loop hipnótico, algo mareante; claps muy lejanos; olas de dub industrial; teclados rave; techno disuelto en jarabe alucinógeno… Los mejores diez minutos de mi día, quizás de mi semana.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar