Hush Hush

Álbumes

Asobi Seksu Asobi SeksuHush

6 / 10

Asobi Seksu   Hush

La fórmula se repite, y permítanme tratarla así, porque en el fondo no es otra cosa: una voz de gatita resfriada sobre mantos de shoegaze revivalistas y nostálgicos de una época y un concepto que siempre ha llegado tarde a sus propias celebraciones. No hay grandes novedades en “Hush”, y sus fans, que los hay a espuertas entre los indies de pro, tampoco es que se mueran por un salto mortal. Con que vengan canciones resultonas, vale. Pero más allá de las atmósferas de terciopelo eléctrico, Asobi Seksu necesitan un empujoncillo de imaginación para trascender los círculos en los que se les perdona casi todo.
De hecho, llama mucho la atención el contraste de acogida de sus dos primeros álbumes entre los medios indies más generalistas, que evidenciaban las carencias compositivas del grupo; y los más especializados, que siguen rendidos ante la mera reproducción de los clichés de Lush. Razón suficiente para fijarse en cuestiones tan superficiales como que en “Hush” sólo hay una canción en japonés, “Mehnomae”, o en que siguen teniendo un gusto exquisito para envolver sus discos de manera que siempre parece que lo que hay dentro nos va a salvar de la medianía.

Podrían haber tomado el camino de homenajear a Cocteau Twins aprovechando que ahora hasta M83 o School of Seven Bells los reivindican, o se podrían haber tirado por la rama rock que decoraba Citrus, pero lo que han hecho es simplificar su sonido en el estudio, quitarle capas a la cebolla, y quedarse con algo más parecido a su esencia, y lo que se descubre es simple: son como para comérselos despacito, pero su talento para hacer canciones incontestables todavía deja mucho que desear. Este dream pop parece una ópera épica. No se disfruta el pop por el empeño en vestirlo de colorines, ni hacen demasiados esfuerzos por llevarte a lugares de rica psicodelia dreamy.
Han querido acercarse más a su directo y han sacrificado parte del encanto que suponía su envoltorio. Los fans de siempre estarán un poco chafados y los convencidos a medias tendrán un argumento más para decir que Asobi Seksu andan necesitados de un poco más de continente.

Jorge Obón

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