Hungry Bird Hungry Bird

Álbumes

Clem Snide Clem SnideHungry Bird

7 / 10

Clem Snide Hungry Bird 429 RECORDS

Clem Snide se marcharon llenos de tensión entre ellos y con la gente que los rodeaba, y dejaron prácticamente terminadas las grabaciones de un disco en 2006. Eef Barzelay publicó un par de discos notables desde entonces, y ni siquiera con sus composiciones maravillosas tuvo nada de suerte en ninguna parte. “Hungry Bird, ya se decía en la red hace tiempo, era un disco grabado bajo el signo de la desconfianza y la dificultad. Y se nota. Ahora lo han conseguido publicar, pero lo que es más importante, la familia del sarcasmo fino vuelve a la carretera, y hay esperanza de que los acompañantes que más a gusto han hecho estar a Barzelay, vuelvan a colaborar con él para hacer un disco en un clima distinto.
Esto en el fondo es una queja, porque una vez que se digiere el álbum adecuadamente y que se ha oído lo que después ha grabado Barzelay, asalta la duda de si realmente era necesario publicar en 2009 estas canciones por algo más que rentabilizar lo que ya se debió pagar en su momento. No es un mal disco, y probablemente sea antinatural que Barzelay cree un mal disco, pero estamos ante un epílogo que no se corresponde con la realidad actual. “Hungry Bird está traspasado por la electricidad que imprime Mark Nevers, la mano derecha menos complaciente de Lambchop, la que consigue, tanto en los discos de su banda como en este, que siempre haya una sensación de intranquilidad hundida allá debajo de todos los instrumentos, lo que contribuye a que el aire de paz que fluía en los álbumes de Clem Snide, brille aquí por su ausencia aun cuando se trate de canciones en cuyo sonido domine la nostalgia o la delicadeza. Hay, por supuesto, una canción de amor tremebundo para añadir a la lista de las canciones-para-derretirse de Barzelay, “Beard of Bees”, y una nueva puerta abierta con el gospel cínico de “Pray”, pero sobre todo hay canciones de catarsis personal a las que les faltan la concreción que hace de Clem Snide unos genios. “Hungry Bird” es una de las mejores noticias que podíamos tener en 2009, pero a pesar de ser un testamento, es el disco más “de transición” de toda la colección de Clem Snide. Son buenos tiempos pero vendrán mejores, sin duda.

Jorge Obón

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