Hummingbird Hummingbird

Álbumes

Local Natives Local NativesHummingbird

7.8 / 10

Los angelinos Local Natives se dieron a conocer en 2010 para sorpresa de muchos con el muy apañado “Gorilla Manor”, un disco de debut que mostraba el lado más jovial de la banda, con unas canciones infecciosas llenas de estribillos pegadizos, melodías memorables y coros épicos. Pero si algo se le debía reprochar a ese trabajo es que en él se establecían demasiadas comparaciones con otras bandas, que estaba demasiado apegado a sus referentes (una resultona mezcla entre Animal Collective, Fleet Foxes y Grizzly Bear, por señalar los más evidentes). Con todo, el álbum consiguió un buen éxito de crítica, especialmente a su lado del charco, y unas ventas envidiables (100.000 copias sólo en Estados Unidos). Todo esto les sirvió para hacerse con slots de algunos de los festivales más importantes del mundo y girar como teloneros de grupos como Arcade Fire y The National, a la postre otras de sus grandes influencias. Una vez terminada la gira, llegó el momento de pensar cuáles iban a ser sus siguientes pasos. Por lo pronto, construyeron un espacio de ensayo en un bungalow abandonado, donde se dejaron llevar, trabajaron día y noche para dar con nuevos sonidos, arreglos y tonos, lo que amplió una paleta musical ya de por sí extensa. Y así llegamos hasta “Hummingbird”, un trabajo que crece por los laterales.

De estos cambios es, en buena parte, responsable Aaron Dessner de The National, a quien conocieron cuando salieron de gira con ellos. El productor ya tiene un buen currículo a la hora de engrandecer a artistas con talento pero a los que les faltaba consolidarse (como ya ocurrió con Sharon Van Etten y su “Tramp”). De Local Natives ha conseguido extraer lo mejor. Para ello les sacó de California, donde grabaron su álbum de debut, y se los llevó a su estudio casero en Nueva York. Es este, pues, un disco de muchos cambios, pues también es el primero que graban como cuarteto, desde que en 2011 el bajista Andy Hamm abandonase la formación. Otra de las novedades que más se aprecian es un gusto por cuidar más las letras, que en este caso son mucho más introvertidas. “Hummingbird” se creó en medio de altibajos. Mientras que la banda había conseguido triunfar, algunas relaciones personales habían fallado e incluso la madre del vocalista, Kelcey Ayer, murió repentinamente. De hecho, la mejor canción de este trabajo, “Colombia”, esta dedicada a ella. Se trata de un precioso medio tiempo conducido con un piano aletargado y un clímax que ya querrían muchos. En cierto sentido, no se aleja demasiado a los cortes más emocionales de los últimos Radiohead, y nos deja con un par de versos que se repiten incesantemente y nos transmiten todo el dolor del cantante: “Everynight I ask myself / Am I loving enough?”. Ellos mismos sabían que se encontraban ante su gran obra, pues Dessner la ha descrito como “el poste central” del álbum.

Algo que, por otro lado, sorprende, pues Local Natives se habían hecho famosos especialmente con los números más movidos, pegadizos e inmediatos de su debut. Y para encontrarlos en “Hummingbird” hay que ir hasta la quinta pista, “Breakers”, un animado corte con redobles de batería muy The National, palmadas y buenas dosis de “Ohhhhs” para hacer daño en los conciertos. “Heavy Feet”, es más relajadita y otra en la que se nota bastante la mano de Dessner. De hecho, su percusión parece convertirla en la heredera directa de “Brainy”. Pero aquí añaden a la mezcla unos coros bucólicos muy Fleet Foxes. Otra de las canciones estrella del lote es “You & I”, donde la entrega de Ayer jugando con los registros es encomiable, y a la altura del estribillo nos encontramos con un tema de una alta sensualidad, como una suerte de mezcla entre los momentos más sugerentes de Wild Beasts y los arreglos orquestales de Grizzly Bear circa “Veckatimest”. Una pieza que te arropa con su piano y no te deja escapar por mucho tiempo. La marchosa “Black Balloons” empieza algo insustancial, pero con las repetidas escuchas, tras comprobar sus muchísimos matices, se vuelve insólitamente indispensable en su electricidad. Hay dulzura y serenidad en piezas aparentemente menores como “Ceilings” y “Three Months” y el álbum termina de la mejor manera posible, con la profunda melancolía de “Bowery”. El acierto de querer crecer hacia los lados y no hacia arriba y el carácter más retraído e intimista del trabajo hacen de éste un notable segundo disco, que rozaría niveles de excelencia sólo si se hubiese despegado algo más de sus referentes. Pero sí ha conseguido algo importante, que Local Natives suenen más a Local Natives que a terceros.

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