Howling Songs Howling Songs

Álbumes

Matt Elliott Matt ElliottHowling Songs

7.5 / 10

Matt Elliott Howling Songs

ICI D’AILLEURS / ACUARELAEl inglés pesimista Matt Elliott viene a cerrar con “Howling Songs” su llamada “trilogía de las canciones”, neblinosa trilogía de inflexiones líricas desoladas que en cada uno de sus capítulos ha ido abrazando de manera más abierta diversas formas de folclore europeo como esqueleto de unas canciones que rehúyen el canon folk-pop anglosajón con resultados a menudo tan sugerentes como inquietantes. Su anterior Failing Song s” (Ici d'ailleurs/Acuarela, 06) era un trabajo que sonaba a lamento público, a grito desesperado en boca de un hombre-músico en retirada del mundo; un hombre herido, contrariado, que filtraba su humor sobre las costuras de una colección de canciones mayúsculas, de aliento clásico, en las que había poco espacio para los experimentos de antaño; canciones predominantemente acústicas y aparentemente calmas que en realidad eran ríos de aguas revueltas, corrientes templadas por coros casi litúrgicos, por el arañar de las cuerdas de un violín o un chelo. A la vista de aquellas canciones, las de “Howling Songs” parecen clamores más íntimos, más privados; son canciones aún marcadas por esa sensibilidad indignada y descreída que se ha convertido en santo y seña de Elliott, pero aquí ya no es tan palpable aquella necesidad de alzar la voz para gritarle a ningún otro sobre las enfermedades de un mundo que ahora parece observarse con mayor distancia, con una mezcla de resignación y conmiseración que a veces parece atravesada por un fugaz rayo de leve esperanza.

En lo musical, todas las canciones parecen querer seguir una misma pauta: comienzo susurrante y espectral ligado de manera más o menos clara a un patrón folk paneuropeo con regusto tradicional (guitarras arpegiadas con mimo, violines llorosos, contrabajos y pianos lacónicos remitiendo a más de un paso fronterizo) que tarde o temprano se rompe en una agresiva catarata de ruido y tensión eléctrica, en un clímax que, en cierta manera, y aunque la electrónica se siga manteniendo aquí en un tercer plano, reconecta su obra más reciente con aquellos fondos túrbidos preñados de ruido que poblaban las primeras canciones de The Third Eye Foundation .

“The Kübler-Ross Model” (modelo psicológico que trata de describir las fases emocionales que atraviesa un ser humano enfrentado a una situación de pérdida o profunda pena derivada de una tragedia) abre el disco en terrenos de evocación mediterránea, entre alusiones a la muerte de un amor innominado, para iniciar luego un viaje de ida y vuelta a tierras eslavas en el que los ecos gitanos acaban diluidos en un vendaval de rabia eléctrica, un torbellino que se disuelve en unos últimos acordes de guitarra con sabor a quejido escapado a deshoras de alguna taberna portuaria. “Something About Ghost”, más sobria, parece cantada por el fantasma joven de un Leonard Cohen de voz dulcificada viajando en tren por el nordeste de Europa, mismas tierras por las que camina “Berlin and Bisenthal”, canción que uno se imagina seduciendo desde la banda sonora de un film de Theo Angelopoulos, igual que cree ver “I Name This Ship the Tragedy, Bless Her and All Who Sail In Her” navegando musicalmente entre las islas griegas. El patrón se invierte en “The Howling Song”, comenzando incendiada, virulenta, convertida en un clamor desdoblado en decenas de voces, en un aullido demente que lleva el reloj más allá de los tres minutos, para luego acabar templada, agotada, entre guitarras afligidas y silbidos que parecen buscar distraer la mente del miedo.

Aludiendo desde su título al recuerdo del atentado que hace cosa de 88 años perpetró un grupo de anarquistas italo-americanos contra el edificio de J.P. Morgan & Co en pleno Wall Street, corazón del próspero capitalismo norteamericano durante los locos años veinte, “Bomb The Exchange” cierra un disco oscuro, angustiado y bello, en el que uno cree estar viendo a su autor dar acceso a una dimensión más íntima e introspectiva de su persona. Puede que no sea su disco más redondo, que ya no sorprenda tanto como antaño, pero algunas de estas canciones tienen números para convertirse en favoritas dentro del repertorio de Matt Elliott.

Próxima parada: nuevo álbum de Third Eye Foundation. Luis M. Rguez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar