How They Are How They Are

Álbumes

Peter Broderick Peter BroderickHow They Are

8.3 / 10

Peter Broderick BELLA UNION / COOP SPAIN - NUEVOS MEDIOS

La duda empieza a recorrer el circuito indie actual: ¿ Peter Broderick hace algo mal? No le recordamos disco endeble, prescindible o tan siquiera mediocre en la larga y muy productiva retahíla de lanzamientos que han aparecido a lo largo de unos últimos tres años de actividad más que frenética. Cada cosa que publica, por insignificante, exótica, accidental o transitoria que sea –desde singles compartidos, bandas sonoras culturetas, colaboraciones o proyectos cien por cien en solitario, imposible enumerarlas todas sin abrumar y desconcertar al lector–, alcanza cotas de excelencia y gravedad creativa, unas veces con pulso neoclásico y otras con aspiraciones folk, y casi siempre, o siempre, con un poso de tristeza y fragilidad que desarma y emociona sin margen para la ironía o la frivolidad. Es un caso fascinante de talento bien aprovechado, constante y activo, también atento y generoso con el fan, que cada cierto tiempo, no mucho, tiene noticias frescas y de calidad del que va camino de convertirse en el chico de oro del panorama independiente del momento.

“How They Are” es un maravilloso ejemplo para ilustrar la idea de que Broderick va muy sobrado. No en el sentido peyorativo de la expresión –el tipo es cualquier cosa menos engreído o prepotente–, sino en la sensación de que estamos asistiendo al inicio de una carrera que puede crecer y crecer todo lo que al norteamericano le venga en gana, y que todo esto es sólo una pequeña demostración de lo que es capaz. ¿Cuántos compositores y autores actuales pueden entregar un EP puente entre dos álbumes y convertirlo en uno de los mejores discos que hemos escuchado este año? Para Broderick este mini álbum no deja de ser un pasatiempo que le mantuvo ocupado y activo durante la convalecencia de una compleja operación de rodilla, algo así como un impasse antes de completar la grabación del que será su próximo disco completo en solitario. En unos meses de cocooning extremo en su casa, entre sesiones de rehabilitación y rutinas de medicación, nuestro joven genio tuvo la inspiración y las ganas de escribir canciones a pelo, con su ordenador y sin la compañía de instrumentos. Luego, ya casi recuperado, las puso en práctica en el estudio en una única jornada de grabación extenuante que acabó dando sentido y significado al proyecto. Pero… si esto es solo un lanzamiento fortuito y casi accidental, ¿qué diablos sucederá cuando llegue uno más serio y solemne?

Solo por “Sideline”, tema de apertura, que arranca con la voz de Broderick a cappella susurrando “everybody seem so sad”, todos tendríamos que agradecer a quien corresponda la aparición de esa lesión de rodilla. Aguanta así, solo con la voz, un minuto y medio estremecedor, pero todo se complica aún más cuando surgen de la nada un par de notas de piano a modo de complemento letal de la composición y se arma el lío. Hay algo de Nick Drake en esa voz solitaria, pero el piano infringe un tono más fúnebre y contundente a la canción. Más adelante reaparece el espíritu de Drake en “With A Key”, de acento más crepuscular, pero el nudo del recorrido está marcado por el latido más neoclásico del autor. “Human Eyeballs On Toast” y “Pulling The Rain” apuntan sin rubor ni dobles lecturas al Michael Nyman post-Greenaway: un par de motivos o líneas argumentales melódicas de piano convertidas en pequeñas epopeyas minimalistas. Por su parte, “When I’m Gone” funcionaría como balada desesperada y muda de Tom Waits sin necesidad de aguardiente para acentuar el dramatismo. Y por si alguien todavía tenía dudas sobre la capacidad de Broderick para firmar composiciones ortodoxas, con guitarra y estribillo, ahí queda “Hello To Nils” para sellar la despedida, con ese “I Say Goodbye Too Often” que avanza a velocidad de crucero. Vaya telita.

Es posible que cuando salga a la luz el próximo disco de Peter Broderick el material no mantenga ninguna relación estética y expresiva con “How They Are” y que éste acabe quedando como una anécdota en su trayectoria. De hecho, él mismo ha confirmado que este nuevo lanzamiento, previsto para 2011, será un álbum grabado con una banda y con una instrumentación muy amplia y variable. Casi en las antípodas de este EP. Pero el arrebato de minimalismo y austeridad expresiva, así como la sensación de soledad que lo impregna todo, es, precisamente, lo que otorga y transmite tanta singularidad y excepcionalidad a estas canciones. Material único y memorable. Esperemos que nos perdone, seguro que lo entenderá: ¿alguien puede darle un martillazo en la rodilla a Peter Broderick? David Broc

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