How About I Be Me (And You Be You)? How About I Be Me (And You Be You)?

Álbumes

Sinéad O’Connor Sinéad O’ConnorHow About I Be Me (And You Be You)?

7.2 / 10

En los meses previos a la publicación de este “How About I Be Me (And You Be You)?” que nos ocupa, hemos presenciado con perplejidad (y algo de miedo) los últimos devaneos psicóticos de Sinéad O’Connor. No es una sorpresa para nadie que conozca mínimamente su historia que la pobre, llevada por su visceralidad y sus pocas tablas para lidiar con los medios de comunicación, ha metido la pata en demasiadas ocasiones. Desconocemos por completo quién le animó a abrirse una cuenta de Twitter, pero teniendo aún presentes los escandalosos mensajes que ha ido colgando en las últimas semanas, seguramente habrá sido su peor enemigo quien le comprara su primer smartphone. He aquí algunas perlas de su culebrón retransmitido en tiempo real por las redes sociales: tras una boda exprés, se divorció después de que intentara “herirse a sí misma y a él” (refiriéndose a su cuarto marido); hizo también público que en un par de ocasiones le vino a la cabeza la sombra del suicidio (preguntando, de paso, si alguien le podía recomendar un buen psiquiatra), y anunció sin tapujos que tuvo que ser ingresada en un hospital tras una depresión de caballo. Todo esto en poco más de cuatro meses. No obstante, que quede claro que toda esta retahíla de desgracias nunca podrá ser comparada con aquel post de su blog en el que pedía a gritos que el presentador de televisión Ryan Tubridy le ofreciera una salvaje sesión de sexo anal. Para qué andarse con chiquitas.

Con todos estos acontecimientos dignos de un culebrón venezolano ensuciando su legado, la sorpresa mayúscula ha llegado con la escucha de este nuevo disco de la irlandesa, el último tras aquel “Theology” (Rubyworks, 2007) que pasó prácticamente desapercibido. La voz de Sinéad, a día de hoy, desprende más fuerza que nunca. Elevándose tanto en contra de su aversión a la fama (ese lamento final interpretado prácticamente a capella titulado “V.I.P.”) como de los fantasmas del suicidio (tal como ocurre en “Reason With Me”), la artista se desnuda como nunca y no tiene reparo alguno en musicar sus mierdas, miedos e ilusiones (esto último en “4th And Vine”, donde se vale del folclore rastafari para hablarnos de la inocente ilusión que le produjo pasar por cuarta vez por la vicaria) a la vista de todos. Vamos, lo mismo que ha hecho durante meses en su Twitter, pero con la fiel compañía de John Reynolds (el responsable de las baterías de su álbum de debut y el primer hombre que consiguió vestirla de blanco).

Hasta versionando “Queen Of Denmark”, de John Grant, O’Connor consigue sonar creíble (la letra encaja a la perfección en este nuevo repertorio), sobrecogiendo de la misma forma que con esa atrevida “I Had A Baby” en la que afronta cómo podría contarle a su hijo que su padre estaba casado… y no precisamente con ella. En definitiva, oyendo un disco como éste, no tiene sentido que volvamos a regodearnos en la desgracia que ha teñido la existencia de Sinéad durante los últimos meses. Sin que nadie lo esperara, ha vuelto con un gran disco. Y eso, para alguien que estaba comiéndose el fango, es doblemente meritorio.

Queen Of Denmark

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