House Of Regalia House Of Regalia

Álbumes

Sir Stephen Sir StephenHouse Of Regalia

7.2 / 10

Dentro del catálogo de 100% Silk, tan repleto siempre de talento joven que brota, fresco y eufórico, como un manantial de primavera, Sir Stephen es algo así como un late bloomer, alguien que ha necesitado un periodo más largo de incubación que el resto de sus compañeros, y eso que su primer 12” para el sello angelino, “By Design EP”, fue de los mejores de aquella cosecha de 2011 que nos situó en el mapa a gente que este año ha estado dominando los códigos más puristas del techno y el house como Ital y Octo Octa. Sir Stephen, de hecho, era uno de los músicos más queridos por Amanda Brown, la dueña del cotarro, y en sus manos recayó el honor de mezclar la primera antología en forma de mixtape de 100% Silk, aquel “Silkmix Volume 1” de presentación barata y contenido glorioso, en lo que es, hasta hoy, el compendio más válido de lo que durante un tiempo se llamó ‘hipster house’, o la nueva ola retro del acid house, el eurobeat y el filtered disco alzada desde las trincheras del underground indie norteamericano.

Ocurre que, aunque ha llegado de los últimos, Sir Stephen no se ha tomado la cosa como una prueba de velocidad, sino como una carrera de fondo, y tras “By Design EP” su siguiente movimiento es un álbum en toda regla que sigue la estética –y el tipo de prensaje apretado en vinilo– de aquellos primeros álbumes planchados en Nueva York, Ámsterdam y Sheffield a principios de los años 90. En realidad, los matices que diferencian este “House Of Regalia” de los primeros LPs de nombres como Technotronic, A Guy Called Gerald o Tricky Disco son mínimos: quizá la producción suene más pulcra, pero la textura cálida y gastada, los recursos vigorosos de aquel mejunje techno-hardcore-acid de la edad dorada del movimiento rave están plenamente reflejados en estos ocho cortes. De todos ellos, el que más impacta –por su familiaridad; comienza igual que el “Pump Up The Jam” de Technotronic, pero sin rapeados, ni voces, y un riff de piano algo distinto– es “House Of Regalia”, primer corte de la cara A en el que Sir Stephen demuestra que ha estudiado los resortes de la época para fabricar una bomba ácida de efecto narcótico.

En “One x One” –plagado de efectos balearic de playas y tumbonas, de ritmos house en la medianoche como una vieja producción de 808 State de 1989–, y también en “Flavored Beats”, queda patente que Sir Stephen ha decidido viajar sin billete de retorno a los tiempos del segundo verano del amor, antes de que la pésima calidad del éxtasis –y su imprudente abuso– condicionaran la evolución del house en Europa hacia territorios oscuros y más veloces, con esos pianos histéricos y aquellos breaks cada vez más atropellados. Aquí estamos en un estadio virginal, de euforia desatada, imaginando esa madrugada eterna de The KLF con saxos a pleno pulmón, timbales selváticos y esos pinchazos de voz que exclaman onomatopeyas y monosílabos del tipo ‘ah yeah’. Por supuesto, no todo es un refrito de viejos himnos de Junior Boy’s Own, London Records y samples de Lil’ Louis: “Dance For Life” toma prestados pads ambientales del primer house progresivo –había cosas que sonaban así en sellos como Guerilla y Big Life–, y se pone latin house en “Hypercolor Emulsion”, que de la Europa ácida salta al Nueva York espiritual sin hacer escalas. Más aún: “Get Wet” es house en la transición hacia el periodo duro y clandestino de Nu Groove, y “The Acid Factor”, en contra de lo que dice su título, no chorrea sulfuro, sino que reparte amor en cinco minutos de bajona dulcísima, porque este es un disco extático y todo lo que sube, y sube mucho, tiene que acabar llevando a una resaca de caballo. Sí, asquerosamente retro este “House of Regalia”, sólo recomendado para momias y viejos jóvenes, pero Sir Stephen hace lo que hace con manos de talludo y experto jackmaster curtido en garitos como Shoom y Land Of Oz.

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