House Of Balloons House Of Balloons

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The Weeknd The WeekndHouse Of Balloons

8.3 / 10

The Weeknd  House Of Ballons SELF-RELEASED

Si hubiera que juzgar los discos por la portada, “House Of Balloons” daría respuestas siempre equivocadas. Primero, porque en realidad no existe una portada –quiero decir una portada que se pueda tocar–, porque esto es un lanzamiento exclusivamente digital, una mixtape, que se puede descargar desde la propia web de The Weeknd. Una vez entras ahí aparece la portada en píxel, que podría ser la del nuevo disco de Spiritualized o cualquier banda indie-rock, pero detrás de esa bañera, los globos y la silueta delgada de una mujer en pelota se esconde el proyecto más misterioso y bello del R&B actual. En cierto modo, The Weeknd es algo más, pues posiblemente sería el primer nombre que evidencia la existencia de un R&B underground, blanco y no financiado por las majors. ¿Existe el R&B indie? En cierto modo, los primeros maxis de Junior Boys lo eran –mezclaban una sensibilidad synth-pop romántica con beats al estilo Timbaland–, y esta mixtape de The Weeknd trae recuerdos y emociones similares a los de “High Come Down”. Primero, los responsables de las canciones también son canadienses y prefieren mantener un aura de misterio. Porque una razón importante del revuelo que han causado The Weeknd en la red está precisamente en eso, en la incógnita de su identidad.

La mecha la encendió Drake, cómo no, vía Twitter, al escribir letras de canciones como “Wicked Games” y colgar audios en su web. Se sospechó que The Weeknd podía ser un proyecto paralelo de alguno de sus productores, pero no hay tal cosa: sólo admiración sincera por un songwriting estratosférico y una producción que se sitúa en un intervalo a medio camino entre el R&B hi-tech y el pop vaporoso con influencias de la música negra; es decir, exactamente en el punto de equilibrio entre The-Dream y How To Dress Well. De hecho, Tom Krell colabora en estas canciones de manera puntual, como también lo hace Frank Ocean –uno de los elementos del colectivo Odd Future–, pero ni el uno ni el otro son The Weeknd. ¿Quién es? El joven Abel Tesfaye, de sólo 20 años y nativo de Toronto, es la voz y el alma del proyecto. Su manera de cantar es idéntica a la del tremendo Terius Nash, aunque los beats, servidos por Illangelo, no comparten la misma dimensión resplandeciente de la que hace gala El-Sueño. Pero no hay que fijarse en la producción, ese es un tema menor –en realidad, la economía de medios y el halo enigmático que envuelve a Abel es lo que redondea el producto–. Lo realmente notable en el caso The Weeknd es la altísima calidad compositiva de las canciones. El R&B es un género con muchas dimensiones e intereses económicos en el que hay de todo: desde autores llamados a ser clásicos como Terius The-Dream a mercenarios dispuestos a escribirle un hit a Justin Bieber, y hay diferentes graduaciones entre el material más vulgar y el más excelso. Lo que hay en menor medida es un R&B “de autor”, de una calidad alta y homogénea, que descubra el discurso individual de un artista puro no sujeto a intereses económicos, que no se deje el presupuesto en vídeos, que se presente como alguien que comprende a la persona amada en vez vanagloriarse de ser una máquina de follar.

¿Por qué es fan Drake de The Weeknd? Porque ve en él a quien fue antes de dar el salto al mainstream: un cantante notable –nótese que Abel Tesfaye no rapea, sólo emite gorgoritos– y que no tiene miedo en expresar sus debilidades, deseos y miedos en letras que son como entradas de un diario personal. Por ahora, The Weeknd afirma que no hay ofertas para firmar por un sello potente sobre su mesa, y que si las hay no piensa leerlas por el momento. Se quiere mantener como un espíritu libre en el esclavizado –esclavizado por el éxito y, como decía aquella producción de The Neptunes para Britney Spears, también por el ritmo– panorama del R&B. Este “House Of Balloons” es algo demasiado especial para ser ignorado o manchado. Ninguna canción sobresale por encima de las demás –empezando por “High For This”, acabando por “The Knowing”, nueve títulos y 50 minutos después–, y todas van sobradas de calidad. Otra estrella ha nacido, internet ha sido su caldo de cultivo, pero de The Weeknd no se va a reír nadie. Más bien conseguirá, con tiempo, con suerte y sin apremios, que nos postremos ante él.

Javier Blánquez

The Weeknd - House Of Balloons by The_Weeknd

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