24 Hour Karate School 24 Hour Karate School

Álbumes

Ski Beatz Ski Beatz24 Hour Karate School

7.9 / 10

Ski Beatz 24 Hour Karate School DD172-Def Jam

2010 va camino de convertirse en el año Ski Beatz. Responsable musical de “Pilot Talk” ( Curren$y) y de parte de la espléndida mixtape “George Kush Da Button” del aún más fumeta Smoke DZA, el productor de North Carolina redondea su legado para esta temporada con un esperado y muy anticipado debut en solitario del que llevábamos teniendo noticias desde hacía más de un año, en cuentagotas y de manera espaciada. A punto de entrar en la recta final de esta cosecha, ya se puede afirmar que la suya puede considerarse la reaparición, o el redescubrimiento, según se mire, de los últimos meses. Aunque se trata de un referente veteranísimo, experimentado y curtido en mil batallas desde los primeros balbuceos de los 90, muchos han llegado a creer que su nombre respondía a una revelación del underground que se presentaba al mundo con un arsenal cargado de buenos argumentos. Un gato joven o hasta ahora desconocido. Incluso él mismo ha retwitteado decenas de tweets de seguidores que hablaban de su figura en términos de “novedad” o “mejor nuevo productor del momento”.

Una laguna que tiene delito. Porque una cosa es no tener presente o conocer el breve pero apasionante legado de la banda con la que empezó su andadura musical, los infravalorados Original Flavor, grupo que a inicios de los 90 publicó dos álbumes de mérito y que pasó a la historia por ser el primer producto apadrinado por Dame Dash, incluso antes de cimentar su sociedad con Jay-Z, y otra muy distinta haber pasado por alto los créditos de producción de “Reasonable Doubt”, la opera prima del mismo Jay-Z, y de “Uptown Saturday Night”, de Camp Lo, las dos aportaciones que marcarán, ad aeternum, su trayectoria creativa. Grave. La relevancia de Ski Beatz en la crónica rap de los 90 es importante, por mucho que su estela se difuminara misteriosamente con el cambio de siglo y le perdiéramos la pista al tiempo que sus beats para Camp Lo no mantenían el tipo en los dos siguientes álbumes de la formación. No estaba acabado ni desconectado, sencillamente estaba grabando, mejorando y preparando un retorno por la puerta grande de la mano de su eterno protector y colaborador Damon Dash, ahora de nuevo jefe y socio capitalista bajo el amparo de DD172.

“24 Hour Karate School” mantiene el sello característico del nuevo sonido Ski Beatz, aunque ofrece una paleta más ecléctica y variada que el tono más uniforme y unidireccional de “Pilot Talk”. La fórmula se basa en el uso ejemplar de instrumentos sobre una base de samples humeantes, loops rematadamente funk y un tempo a medio camino entre la empanada de marihuana y el ajetreo callejero. Si uno de los problemas del hip hop de Nueva York que quiere sonar como antes es que por el camino pierde frescura y conexión con la actualidad y con una visión más panorámica y del momento –básicamente, que suena a los 90 pero sin posibilidades de interesar a generaciones más jóvenes que desconocen ese legado–, el gran acierto y logro de este Ski Beatz es la manera en que reivindica el hip hop clásico con mecanismos, ideas y estética de ahora. O cómo sonar flamante, actual, moderno y conectado sin renunciar en ningún momento a unos códigos y unas claras y marcadas señas de identidad.

En ese sentido, este disco es la prueba más precisa y ejemplar de esta tesis. Por un lado no faltan las referencias al weed rap marca de la casa, con resonancias funk y cuelgue psicodélico: ojo a las sensacionales trompetas de “Cream Of The Planet”, ésta instrumental, y de “Nothing But Us”, con Curren$y y Smoke DZA, cómo no. Tampoco se olvida del palo más duro y street: especial atención a “Go”, con Curren$y y Jim Jones, que figura entre mis preferidas, con un loop asesino de un punteado de guitarra y un beat gordo y profundo; y, sobre todo, a “Scaling The Builing”, con Curren$y y Wiz Khalifa, mi favorita del lote, una canción que encajaría demasiado bien en un hipotético remake en tiempo presente de “Reasonable Doubt”. Y ni que decir tiene que el soulful rap tiene su hueco con la ya clásica “Taxi”, aunque sin la contribución vocal de Mos Def, que ha quedado fuera por problemas legales y contractuales entre las discográficas. La versión instrumental no le hace justicia, pero funciona a la perfección.

Por el otro lado, el más arriesgado y, por decirlo de algún modo, post-moderno, “Prowler 2”, con Jean Grae y Jay Electronica, y “I Got Mines”, aquí con Tabi Bonney, Nikki Wray, Ras Kass y Stalley, incorporan la guitarra como un instrumento más de la producción, si bien con resultados desiguales. La primera, apabullante, da sentido a la fusión del rap con un sonido funk-rock afilado y rugoso; la segunda, en cambio, y a pesar de su latido intenso, parece más un pegote de rock rapeado que un punto de encuentro entre ambas sonoridades. Y luego están los intentos de aproximación a una idea más sureña, si bien con matices y, una vez más, valoraciones divergentes. “Super Bad”, con Rugz D Bewler, no tendría problemas en encontrar sitio en un disco de Lil Wayne o Gucci Mane, pero con criterio y una producción impecable; “Back Uptown”, en cambio, presenta menos matices y detalles y, sobre todo, no cuaja de ninguna manera con Camp Lo, cuyas rimas y flows piden a gritos otro tipo de hip hop.

En un análisis general y comparativo, “Pilot Talk” presume de más cohesión, regularidad y solidez conceptual, pero en su contra se le puede achacar la uniformidad y redundancia del sonido. “24 Hour Karate School” es todo lo contrario: presenta un guión más errático y caótico, no todas las piezas encajan y se acusan algunas ausencias, pero a su favor queda una producción más arriesgada y diversificada, también más panorámica, amén de un inspiradísimo y certero elenco de MCs. No es el álbum magistral que muchos anticipaban, pero nos regala un muestrario de beats y rimas que, sin ningún problema, de calle, entran sin problemas entre lo más destacado de la temporada: demasiada clase, negrura y brillantez como para andarse con remilgos por tres canciones endebles o desubicadas.

David Broc

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar