24 Hour Karate School Pt. II 24 Hour Karate School Pt. II

Álbumes

Ski Beatz Ski Beatz24 Hour Karate School Pt. II

7.9 / 10

Ski Beatz  24 Hour Karate School Pt. II DD172 – BLUROC RECORDS

Aunque parezca mentira, solo han pasado dos años desde que volvimos a saber de Ski Beatz. En este breve lapso de tiempo el productor de Carolina del Norte no solo ha tenido tiempo de servirle dos discos excelentes a Curren$y y de grabar dos álbumes en solitario de abrumadora consistencia –las dos versiones de “24 Hour Karate School Pt. I”, una con MCs norteamericanos y otra, igualmente espléndida, con rappers japoneses– sino también, y quizás el factor más destacable de este retorno por la puerta grande, de actualizar con mano maestra su propio sonido, con los retoques precisos y con ideas renovadas dentro de su idiosincrasia. Este Ski Beatz conserva el sabor añejo y el gusto por los beats contundentes de sus producciones para Jay-Z o Camp Lo, pero ahora le suma un sabio empleo de la instrumentación de banda y un interesante sentido del minimalismo estético que inciden notablemente en su discurso.

Y cuando parecía que esta nueva vía expresiva estaba ya encuadrada y consolidada, llega “24 Hour Karate School Pt. II” para recordarnos que el beatmaker no tiene ninguna intención de dormirse en los laureles y acomodarse en su posición actual. La segunda parte de la saga suena más austera, críptica, afilada, sombría y meticulosa que la primera. En momentos como “Metabolic”, con Locksmith, una de las grandes promesas de futuro del underground, “Moon Walking”, con STS, “Larry Bird”, con Stalley, o “Frontin’”, ésta con el acompañamiento de Tabi Booney, Ski Beatz desnuda por completo las canciones y organiza un esqueleto rítmico de un beat cortante, seco e implosivo –algunas baterías hacen pensar en Black Milk– al que de vez en cuando se le suma el rasgueo malhumorado de una guitarra o el aliento disonante de alguna interferencia sonora. Conceptual y expresivamente, sin que esto implique una comparación al detalle, su apariencia puede recordarnos a aquel radical y áspero “Hell Hath No Fury” que The Neptunes pergeñaron para Clipse, pero aquí con una fuerte y reconocible influencia del blues y del rock como mecanismos de inspiración y refresco.

Si el Ski Beatz de la primera entrega o, sobre todo, el que apoyaba a Curren$y se decantaba por un hip hop humeante, fumeta, templado y de eminentes trazos funk, aquí todo se nos muestra más tenso, electrizante y rugoso, como si ejerciera de contrapunto más experimental y extremado de su propia personalidad. Tratándose de un álbum de productor, todo lo referente al apartado lírico queda en un segundo plano. Aunque el elenco de invitados es competente y muy válido –Freddie Gibbs, Stat Quo, Cassidy, etc.–, sus prestaciones no brillan ni aportan plusvalía al producto. Pero tampoco es necesario ni imprescindible: “24 Hour Karate School Pt. II” se basta y se sobra con su muro de sonido, almidonado y duro como el cemento armado, para constatar la gloriosa segunda juventud que está viviendo el productor.

David Broc

“Illegal feat. Freddie Gibbs”

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