Hotel Amour Hotel Amour

Álbumes

Terranova TerranovaHotel Amour

7.6 / 10

Fetisch Bergmann convirtió el proyecto Terranova en uno de los mayores exponentes de electrónica leftfield y downtempo de mediados de los 90s. Eran tiempos en los que el trip-hop suscitaba admiración y no era música para tiendas de muebles o cafeterías biológicas; una edad de oro para ese breakbeat sedado con pizcas de hip hop, jazz y soul que tanto repelús produce a día hoy. Terranova tuvo un puesto de honor en aquel tablero de juego. Recuerdo perfectamente un portentoso “DJ Kicks” editado en 1997 que fue recibido por el gentío cual vagina en lata en una cárcel masculina de máxima seguridad. Pero el tiempo pasa, la gente va y viene, y las papilas no pueden estancarse en los mismos sabores de siempre. Por eso, con los años, Fetisch ha ido cambiando a los miembros del combo y ha ido amoldando sus producciones a frecuencias actualizadas y orientadas a la pista. El punto de inflexión podría situarse en 2007, fecha en que se une a su actual colaborador &ME –uno de los fundadores de Keinemusik– y ficha por Kompakt. Después de dos maxis aplaudidos con ahínco por la masonería del deep house más selecto – “So Strong” y “I Want To Go Out”–, el dúo por fin ejecuta la cabriola definitiva en formato larga duración. “Hotel Amour” es un elegantísimo tratado de música de baile para adultos: sin prisa, con pausa y más vocalistas invitados que en un karaoke de gitanos.

La filosofía colaborativa de Terranova, pues, no se pierde. Nicolette Krebitz, Tomas Hoffding, Khan, Snax, Billie Ray Martin e incluso el actor alemán de culto Udo Kier acomodan sus gargantas a la esponjosidad de un house que se paladea sin premura y evoca lo mejorcito de la escuela deep de Chicago. Graves tridimensionales y ritmos profundísimos surcan el tracklist y se ajustan como medias nuevas a las formas berlinesas que también incluye el libro de estilo Fetisch. La amalgama deriva en un sonido bailable de bpms contenidos, algún recurso analógico, palmas con ecos infinitos, colchones de sintetizadores etéreos y bombos/muelle que resuenan como pelotas de baloncesto hinchadas con helio. Y todo rebozado, no sólo con las voces casi melancólicas y lejanas de los participantes –se impone el falsete con reverb–, sino con una espesa capa de romanticismo pop perfectamente encajada en el libro de estilo de Kompakt.

No se trata de una fórmula innovadora, por supuesto, pero a veces importan más la artesanía que las ideas de bombero, y aquí hay galones, se nota desde los primeros compases del álbum. La elegancia minimalista y los chispazos de melancolía deep de “By My Side” –como escarpias no, lo siguiente–; el electrohouse planeador de “I Want To Go Out”; las suaves descargas de jazz veraniego y las cuerdas disco de “Hotel Amour”; el soul bailable para días de lluvia y escarcha de la magnífica “Make Me Feel”; el drama funk con salpicaduras ácidas de “Paris Is For Lovers”, con Tomas Hoffding y su falsete cósmico tomando prestada la letra y la melodía de “My Love” (Justin Timberlake): ni un solo desliz creativo, ni una sola nota de más, ejercicio de estilo del copón, elegancia en estado puro, música de baile que sobrevive a la pista y se cuela en vuestra habitación. Llamadme abuelo cascarrabias, pero ya no se hace deep house como éste.

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