Home Again Home Again

Álbumes

Michael Kiwanuka Michael KiwanukaHome Again

6 / 10

Ahora que Adele aprieta las tuercas al ser humano desde el hilo musical de medio mundo y hasta hace saltar los plomos del gran Karl Lagerfeld –el despiadado modisto no dudó en calificarla de gorda–, se echa de menos mayor presencia masculina en este curioso revival soul-pop que se ha propagado cual gripe aviar por las listas de Occidente. Quizás por eso, y con apenas tres EPs publicados en Communion Records antes de su fichaje por Polydor, Mike Kiwanuka se ha hecho oír con muchísima resonancia en las grutas del hype. No hay que extrañarse de la presteza con que la espuma del show business ha encumbrado al vocalista. Ser el telonero de Adele ha contribuido enormemente a inflar las proporciones reales de la propuesta del soulman británico. Por supuesto, la entrega del prestigioso premio BBC Sound 2012 al mejor artista emergente también ha contribuido a catapultarle a la estratosfera a velocidad de crucero. Y que nadie se deje engañar por el nombre. Pese a contar con un apellido digno de un personaje de Mazinger Z, el tipo es moreno como el chocolate, tiene acento londinense y su voz se parece más a la de Sam Cooke que a la del profesor Juzo Kabuto.

Anclado en el soul contemplativo del pleistoceno negroide, Kiwanuka no pretende engañar a nadie. Incluso en la atractiva portada –si la sacan en vinilo y me aseguran que es un incunable del 71 me lo creo a pies juntillas– deja claro que ha venido a mamar de la tetilla retro. Y nadie se lo impedirá. Cualidades no le faltan. A su imagen vintage se le suma un registro vocal clasicista que se halla en la misma encrucijada donde se encuentran los gorgoritos de Otis Redding y Bill Withers. El cantante y guitarrista del norte de Londres se mueve exclusivamente en registros a media luz, y sumerge casi todo el cancionero en una sopa balsámica de soul y folk que te transporta directamente a los años 60s y 70s, tiempos de afro, guitarras de terciopelo y gargantas sensibles.

Lo hace con una calma pasmosa, casi sesteante. Demasiada lentitud y sacarina, si me lo preguntan. Abundan las guitarras acústicas y las melodías espirituales – “I’m Getting Ready” y “Home Again” son tonificantes para el alma–, así como los medios tiempos sedosos con la marca de fábrica de la escudería Redding – “I’ll Get Along”–. Todas las constantes del soul romántico se encuentran en este disco: desde piezas melancólicas que parecen grabadas una calurosa tarde de verano en los espigos ( “Worry Walks Beside Me” o “Rest” son perfectas para enternecer a la parienta), hasta pasajes con mayor gradación funk, como “Tell Me A Tale”, delicioso opener. Y en el marasmo de previsibles guiños al pasado, hasta se pueden encontrar tesoros ocultos que le dan a Kiwanuka serias posibilidades de sobrevivir al hype cuando haya amainado el temporal. El doo woop embriagador, las irresistibles escobillas en la batería y las inflexiones de crooner negro de “Bones”, grandioso tema, nos hablan de un cantante que necesita más pegada y menos balada. Esperaremos sentados en el muelle de la bahía.

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