Hidden Hidden

Álbumes

These New Puritans These New PuritansHidden

9.1 / 10

These New Puritans  Hidden DOMINO / PIAS SPAIN

Uno de los principales valores de cineastas como J.J. Abrams, Richard Kelly o M. Night Shyamalan consiste en haber inventado un nuevo tipo de miedo y dado forma a una sofisticada variante de la ciencia-ficción. Para ello explotan hasta sus límites el concepto de paranoia del mismo modo en que llaman a las puertas del abismo o el vértigo hasta que la etiqueta de “terror psicológico” parece quedarse corta. Es un apunte que nos sirve para contextualizar el regreso de These New Puritans con un segundo trabajo que es un poco así, todo un misterio de tintes desconocidos, inescrutable y magnético. “Hidden” desconcierta y crea tanta adicción como las películas de los autores señalados. Reafirmando a Domino como sello de intachable olfato, es uno de los discos más estimulantes que vamos a escuchar este año. Es un pedazo de territorio inexplorado, un puñetazo directo al estómago y también una violación en toda regla con las expectativas generadas, porque pocos podrían haber predicho una bomba de tal magnitud, un sonido tan alienado y llamativo. De hecho, hubo quienes al descargárselo se pensaron que era un fake...

Pero no, esto es de verdad de la buena. Estamos frente a un grupo único y fortísimo aupado a lo más alto de las esperanzas hechas realidad de la música británica. Dos años se han tomado los de Londres desde su magnífico debut “Beat Pyramid” (2008), que pasó medio desapercibido en el marasmo del revival post-punk. Allí ya resonaba un latido muy peculiar: numerología, sadismo y espíritus sospechosos se conjugaban con un porvenir aterrador y ecos de civilizaciones ancestrales. Llevando a primer plano todo el esoterismo de su imaginario, todo eso se multiplica en “Hidden”. Se multiplica y se destila de una forma más sugerente, con una violencia menos frontal y más latente sustentada entre volutas de clásica y estructuras que se estrangulan a sí mismas. Poniéndose tontos, la única pega que se le podría rebatir a la banda es lo tremendamente en serio que parece tomarse a sí misma, quizá demasiado, algo que también se detecta en ocasiones en bandas serias en exceso como Clinic o Liars. También asoman el recuerdo de Gang Gang Dance (otros que tal bailan) y el trueno de HEALTH en la brutal “Drum Courts - Where Corals Lie”.

Liderados por un Jack Barnett que parece guiado por el espíritu santo, estos nuevos Puritans se resguardan bajo el signo de un mal rollo a caballo entre varias dimensiones. Hay trazos de astrología y místicas varias, y la obsesión con el antiguo Egipto que ya aparecía en “Beat Pyramid” sigue encendida. Entre los alaridos de “Orion”, por ejemplo, se esconde un Osiris presidente del juicio de los difuntos que intentará convencernos de que “los árboles empezaron a caminar y los ríos a hablar, aunque sólo fuera gracias a la manipulación digital”. Por su parte, en “Hologram” se invoca a Memnón, mítico guerrero hijo de la Aurora muerto en un enfrentamiento con Aquiles, y se “imagina que los termómetros se derrumban y el mundo desaparece bajo millones de toneladas de nieve”. La inmensa “We Want War” resucita a Galahad, uno de los tres caballeros de la Mesa Redonda que alcanzaron el Santo Grial. Está claro que la cosa podría dar un poco de grima ya que el tema de la espiritualidad es delicado y no apto para todos los públicos. Sin embargo, y aunque para algunos se sobrepase la coartada arty, las cartas se juegan de una forma maestra y todo se ejecuta con tal potencia que la atracción es absoluta.

“Hidden” es un exorcismo tribal en mitad de la noche, algo así como un “post-apocalipsis”. Por sus corrientes subterráneas da la impresión de que se quisieran retomar presupuestos similares a los que empujaron en su día a las luminarias del after-punk más abierto de miras. Se intuyen sombras de Tuxedomoon, Art Of Noise, los Faust más ingrávidos o los Psychic Tv de la belleza de doble cara y, partiendo de algo tan esponjoso como una serie de canciones escritas para fagot, se construye una torre de Babel de cimientos indestructibles: turbadoras espirales de dancehall, cantos corales como psicofonías, una rítmica aplastante y una selección de found sounds entre los que encontrar el sonido de unas espadas al desenfundar, el de gatillos listos para disparar e incluso el de un melón al ser partido por un hacha simulando cómo sonaría una cabeza aplastada. “We Want War”, “Three Thousand” o “Attack Music” (por citar tres de las once perlas) son una burrada, pero asimismo son canciones singularmente bellas, atrapadas en un laberinto de música mineral con la que comulgar a base de golpes. “Hidden” tiene muchas espinas, es indescifrable como un agujero negro y peligroso cual tormenta de arena. Una obra excelente que se resiste a ser encasillada en una categoría que no sea otra que la de los “expedientes x”. Impresionante.

Cristian Rodríguez

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