Here and Nowhere Else Here and Nowhere Else

Álbumes

Cloud Nothings Cloud NothingsHere and Nowhere Else

8.1 / 10

Dylan Blandi, el que se conocía como el adolescente prodigio del power pop de baja fidelidad, acaba de sacarse de la chistera su tercer trabajo (sin contar el recopilatorio “Turning On”) y, por si fuera poco, es el mejor de todos. Este chavalín tiene una vitalidad que desborda y los años, en vez de apaciguarlo, le aportan más rabia. Blandi demuestra una vez más que no se casa con nadie, y si creíamos que la madurez y la leve aproximación al género del post-hardcore de “Attack On Memory” (Captured Tracks, 2012) eran fruto de trabajar con el gran Steve Albini, en “Here And Nowhere Else”, producido por John Congleton, trabaja con un sonido propiamente suyo: es más punk que nunca. Tres son las pruebas de ello. Por un lado, su talante esquizoide a la hora de cantar se ha acentuado. Lejos quedan las voces más country-rock a lo The Gaslight Anthem como en “Fall In”, esta vez no deja de desgañitarse. Por otra parte están las baterías, bases indiscutibles de la potencia sonora de esta nueva tanda de hits. Y finalmente, que en todo el conjunto no cae en ensoñaciones pop del estilo “Cut You”. En conjunto, el álbum ha sido pensado para meternos caña con cada uno de sus eufóricos cortes. Y aunque sin conocimiento de causa, muchos quieren compararlos con los oscuros The Wipers, su deje punk-rock desacomplejado se debe más a The Get Up Kids.

Indiscutiblemente rompe la maldición que dice que las segundas (ni las terceras) partes nunca fueron buenas. Tal vez en el cine, pero no en la música, y menos para Cloud Nothings, maestros en el arte de entusiasmarnos con cada nuevo trabajo. Sus dos sencillos de presentación, “I’m Not Part Of Me” y “Phsychic Trauma”, han conseguido seducir a la audiencia menos amiga del pop y sin duda esta segunda, con su desarrollo in crescendo y un brutal cambio estructural, es una de las mejores composiciones que ha concebido la banda. Si en “Here And Nowhere Else”, la canción que da nombre al disco, conserva un poco de la actitud british de The Strokes en sus inicios, ahora les pasa la mano por la cara con una actitud más animal y menos estudiada. No hay canción de las ocho que entrega aquí la banda que tenga desperdicio, así que deja de leer reseñas y ponte a escuchar el disco.

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