Here I Am Here I Am

Álbumes

Kelly Rowland Kelly RowlandHere I Am

4.4 / 10

Kelly Rowland  Here I Am UNIVERSAL REPUBLIC

La sombra de Beyoncé es inalcanzable. Incluso ahora que se cree Tina Turner y le falta el tino de hace unos años para enamorar (incondicionalmente) a las masas. Kelly Rowland, desde que formara parte de Destiny’s Child, se ha tenido que contentar con su papel de cisne negro y un simple poste en las sesiones fotográficas. Nunca podrá conseguir el relumbrón mediático de su amiga (pese a estar en una situación más privilegiada que Michelle Williams), pero eso no quita que ella siga en sus trece de labrarse una carrera propia. Abandonó su antigua discográfica y a su manager (sí, lo adivinaron, Matthew Knowles, el patriarca por excelencia) con tal de renovar su sonido y experimentar con nuevas ideas de cara a su tercer álbum en solitario, “Here I Am”. Después de pasar una larga temporada en Europa, Rowland conoció las grandezas de la música dance y, de la mano del omnipresente David Guetta, volvió a saborear las mieles del éxito con la trillada “When Love Takes Over” tras aquel “Dilemma” que hace ya casi diez años, con la ayuda de Nelly, le resarció de ser el maniquí de su primigenia girl band. Los retrasos del álbum, que a priori tenía que haberse publicado el pasado año, nos hacían pensar en que estaba cocinando algo con lo que despuntar dentro de los cánones de la canción ligera europea, como demostró en “Forever And A Day”. Sin embargo, oyendo el resultado final, se ha acobardado de mala manera.

Desaprovechando la actual veneración del mercado estadounidense por el dance, Rowland no se la ha querido jugar y vuelve con un refrito de sonidos urban y r&b sobados hasta la saciedad. Ante esta nula intención de tentar nuevos terrenos, seguimos preguntándonos dónde está ese nuevo sonido que nos había prometido y sólo se ve en la ya conocida “Commander” (nuevamente, Guetta), “Down For Whatever” (aquí RedOne es quien lleva la batuta) o ese “Heaven & Earth” relegado a bonus track a cargo de Ne-Yo y Stargate. El no seguir un rumbo fijo tampoco ayuda, ni tampoco el contar con un arsenal de productores que juegan al despiste y te encasquetan un sinfín de featurings (únicamente se salva de la quema “Motivation”, con Lil Wayne, y “Lay It On Me”, aderezado con el rapeo de turno de Big Sean) que no aportan absolutamente nada al congestionado universo de las divas negroides. Conclusión: esperamos que Rowland se alquile una casa en Ibiza por un par de meses y nos traiga ese disco de sudores discotequeros pachangueros que se ha negado a materializar. Esto no estaba en el trato.

Sergio del Amo

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