Harmony Harmony

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Sa Dingding Sa DingdingHarmony

3.7 / 10

Sa Dingding  Harmony UNIVERSAL

Si a tu nombre le acompaña la coletilla “la Madonna china” puede significar dos cosas: que tienes un hype que no te lo acabas con extra de exotismo o que eres un pedazo de mamarracha. Sa Dingding iba por buen camino cuando, en 2007, su carrera daba un giro inesperado gracias a “Alive”, su álbum de debut. Este trabajo cayó como una bocanada de aire fresco en el mercado world music. En él no abundan propuestas interesantes venidas de la música tradicional china. Demasiado parca para vender, demasiado compleja para cuajar; tan mística que irrita y desconcentra. Sa Dingding firmó con “Alive” una nueva manera de hacer música tradicional china, mezclándola con elementos de la música moderna, pero sin dejar de lado la tradición y el folklore. Porque Dingding, ante todo, es una provinciana, sin que suene despectivo. Nada más alejado de la realidad. Una guapa joven, mitad china mitad mongola, perteneciente a una etnia nómada que habita en el desconocido interior asiático. Políglota –a su modo, pero políglota al fin y al cabo–, canta en mandarín, en sánscrito y en tibetano, aunque no se quiera pronunciar sobre el conflicto político del Tíbet. Encima respetuosa con el régimen que reprime la diversidad étnica en su país; esa diversidad que ella misma pone de manifiesto con su trabajo. Los chinos son raros, nada nuevo…

Si bien “Alive” podía sonar a hilo musical de spa caro, la exótica textura vocal de Sa Dingding, acompañada de atmósferas bien producidas, tenía valor para el público. Y por eso la gente de Universal le echó el ojo, haciendo que vendiera dos millones de copias en Asia y colocándola en el momento adecuado delante de la BBC, consiguiendo así llevarse el preciado BBC Radio 3 World Music Award. Lo que ocurre es que la avaricia rompe el saco. Sa Dingding no se quiere conformar con las equiparaciones con Enya o Björk, dos figuras sobradamente relevantes en la música moderna. Ella tiene que ir más allá, ser la Madonna asiática. Y para ello todavía tiene que ganarse los favores de Europa y Norteamérica.

En primer lugar, para parecerse a Madonna, una artista tendría que tener 50 años y estar más buena que con 30, algo que Sa Dingding no puede hacer dado que tiene 26 años, pero se le podría perdonar. En segundo lugar, tendría que hacer pop, no world music, una etiqueta con un alto componente folk. Y cuando la calidad de tu voz llama la atención sólo en registros puramente tradicionales chinos, cantando pop corres el riesgo de resultar ridículo. El ejemplo más flagrante se llama “ Lucky Day” y forma parte de “Harmony”. Su primera incursión en inglés ni tan siquiera le permite entonar notas con su voz. Sa Dingding haciendo spoken word hace que Aznar hablando inglés no resulte patético. “ Lucky Day” es el primero de los timos que el productor Marius de Vries le ha colado a la china, pues tiene exactamente la misma base que “ Ha Ha Lili”, canción que ha servido de preludio de este trabajo. No obstante, la china en este tema canta como de costumbre, con su rollo, sobre una base que quiere ser guay y no llega a wannabe, que suena estrepitosamente a descarte del segundo disco de las Spice Girls. Menos mal que Paul Oakenfold lo arregla con su remix, aunque sea para que lo puedan pinchar en algún bar del Port Olímpic este verano. Pero “Ha Ha Lili” no es el único tema que suena a descarte. “ Blue Horse” o “ Xi Rang Nin Po”, que cierra el disco, suenan a canción de banda sonora de serie anime cutre. Como esos temas que tienen en los karaokes los chinos, que son balada pop pero suenan a producción en cadena y a retraso comunista.

Se salva de la quema “ Xi Carnival”, el único tema en el que tienes la certeza de estar escuchando world music buena, no pop de todo a cien. La clave del éxito es una mezcla de pinceladas folk (los coros, las palmas, las percusiones) con una base drum’n’bass. Aunque el resultado recuerda sospechosamente a A. R. Rahman o a Asian Dub Fundation, con una buena remezcla puede quedar resultón. El resto del disco se deja intuir, salvo en determinados momentos que resulta irritante. Este “Harmony” conduce a Sa Dingding al saco de artistas del montón, de esos que salen en la sección de “cultura” (muy entrecomillada) del informativo de Antena 3. Si China pudiera participar en Eurovisión, Sa Dingding iría como representante, la canción sería “ Hua” y, por supuesto, ganaría. ¿Tú sabes la cantidad de chinos que hay por el mundo?

Mónica Franco

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