Half Way Home Half Way Home Top

Álbumes

Angel Olsen Angel OlsenHalf Way Home

8.4 / 10

Además de las coquetas suecas, las renovadoras R&B y la gran cosecha out-pop de la que Juan Manuel Freire ya vaticinó como trío ganador a Grimes, Julia Holter y Laurel Halo, este año nos hemos topado con un buen puñado de féminas que abordan con maneras más o menos ortodoxas ese misterioso canon llamado canción. Natasha Khan se consagra definitivamente como el relevo de la islandesa Björk. Sinead O’Connor ha sorprendido a propios y extraños desnudándose sin tapujos en un arrebatador nuevo álbum. Se ha hablado bastante del giro sintético que Cat Power ha imprimido a ese grower llamado “Sun”, de la carnalidad del “Tramp” de Sharon Van Etten y del expresionismo de la obra maestra firmada por Fiona Apple. En nuestro país también ha habido deleite, servido por Silvia Pérez Cruz y su imprescindible “11 de Novembre”. Sin embargo, según atisbamos el final del año, reinaba aún la sensación de que faltaba en 2012 un gran disco de folk conservador y filiación country que completase al de First Aid Kit.

“Half Way Home”, creo, es ese disco. Un trabajo asombrosamente natural y libre de efectos que se cuela en tu alcoba con sigilo, sin apenas alzar la voz, de manera similar a como lo hacía hace ahora dos años el “Made The Harbor” de Mountain Man. Viene firmado por Angel Olsen, una belleza de Missouri crecida en Chicago que no es lo primero que graba. La chica tiene precedentes en su haber, en concreto dos cassettes fechadas en 2010: “Lady Of The Waterpark”, con versiones de incunables femeninos como Skeeter Davis o Dolly Parton, y “Strange Cacti”, grabada en su cocina y editada luego en vinilo por el sello Bathetic, aunque descatalogada actualmente.

Angel, a la que se ha podido ver formando parte de la Cairo Gang de Bonnie ‘Prince’ Billy, admite que aún está aprendiendo a desarrollar sus evidentes portentos musicales. Trabajar con el grupo de Oldham, dice, le ha ayudado a comunicarse mejor con los músicos, algo clave para una artista como ella, apabullante en distancias cortas como las desplegadas aquí aunque susceptible de conseguir elevar sus canciones un poquito más junto a una banda que le arropase con enjundia. La sensacional “The Waiting”, lo más pop del disco, sería un buen ejemplo de lo bien que les sienta a sus andares un plus de marchamo rítmico. “I take a breath and remind myself that I too can be strong”, canta en dicho tema mientras el fantasma de nada menos que Elvis Presley entra y sale de escena.

La grandeza de su voz conmueve a la primera. Resuelta y virginal a un mismo tiempo, comanda con mesura un sobrio tapiz sonoro mecido por delicadas guitarras acústicas y caricias de contrabajo, en el que las destacables letras, que versan sobre la idea principal “de una casa que está dentro de ti”, exploran temas como lo maternal (en “Lonely Universe” rememora la separación de su madre biológica comparándola con la madre Tierra), los peligros de la verdad (al acecho en “The Sky Opened Up”) o las consecuencias del deseo ( “Acrobat”, quizá el folk sideral más arrebatador escuchado desde “Bon Iver”). El dramatismo, blando, nunca forzado, cala hondo en la piel, pero Olsen sabe soltar lastre cuando es el caso, como ocurre en la liviana “Free”. Y las historias palpitan cercanas, cómplices como la de “You Are Song” ( “I’m always song, can you hear me?”) o la de esa “Tiniest Seed” donde la moraleja reza “la más diminuta semilla es tan simple como salvaje”. El disco echa el cierre con ese corte y uno no puede evitar interpretar dicho verso como la pura descripción de lo que tiene delante: Angel ha sembrado el germen de algo llamado a echar profundas raíces.

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