Grinderman 2 Grinderman 2

Álbumes

Grinderman GrindermanGrinderman 2

8.3 / 10

http://www.grinderman.com/

MUTE

Los aullidos que suelta Nick Cave en " Mickey Mouse And The Good Bye Man" –primer tema de “Grinderman 2”, segundo álbum de su banda paralela a los Bad Seeds– es el sonido que haría el mismo diablo. Y no en el sentido católico del concepto “diablo” (esa alusión al mal, al infierno, la serpiente y todo ese rollo del ángel caído), sino más bien ese demonio interior que dirige las malas acciones, ese que espolea a alguna gente a pedir una copa tras otra, a ir al lavabo a empolvarse la nariz, a pagar por sexo o a enzarzarse a guantazos en las discotecas con el primero que pasa, sin mediar ninguna excusa. Es, en definitiva, ese lado salvaje que Cave y sus compañeros de fechorías tienen bastante por la mano: no hay más que consultar sus respectivas biografías y comprobar los resultados del disco. La banda se siente fenomenal explorando nuevos rincones de oscuridad y suciedad, y seguramente puede hacerlo porque no tener que estampar el nombre de los Bad Seeds en la portada confiere una libertad que no se paga con dinero.

Todo esto parece una nimiedad, pero no lo es en absoluto. Cave, así como varios de los miembros del grupo (Warren Ellis, Jim Sclavunos, Martyn Casey), han explicado en recientes entrevistas que, cuando componen para Grinderman, el trabajo es totalmente espontáneo. Se presentan con unas cuantas ideas en la cabeza y las desarrollan en el local de ensayo. Prueban, la cagan, se ríen los unos de los otros hasta que dan con el sonido que buscan. En cambio, con The Bad Seeds todo está bajo la batuta del gran maestro. Cave se presenta ahí con todo hecho y los demás se conforman con las migajas. Por eso, al mantener el mismo sistema de composición del primer disco en esta segunda entrega, la esencia de la banda es la misma y se consigue marcar terreno con respecto a los Bad Seeds como si fuera la meada de un perro. Sin embargo, hay alguna diferencia entre las dos entregas de Grinderman. En el nuevo LP los temas son más agresivos, más compactos. Durante las nueve canciones la tensión es máxima: el disco es una descarga de mala hostia, empezando por el ruidismo esquizofrénico de “ Evil”, que funciona como una inyección de adrenalina, hasta la explícitamente sexual “ Kitchenette”. A excepción de “ Palaces Of Montezuma”, que es de esos medio tiempos para cerrar los ojos e imaginarte que estás en un festival de rock de finales de los 60, no hay tregua. Sólo hace falta echarle un oído a los dos singles, “ Heathen Child” y “ Worm Tamer”. La primera despierta las malas intenciones con rapidez gracias a una guitarra distorsionada que da miedo y la voz de Cave, que pasa del susurro a ese grave con coros mientras te dice que no hay nada que te pueda proteger. La segunda se basa en la contundencia rítmica y las capas de guitarras que se sobreponen las unas a las otras hasta que desaparecen. Dos temas que te hacen pensar que una fiesta con estos tipos es una imprudencia poco recomendable para estómagos débiles.

Se nota que, con este disco, el grupo quería confirmarse como algo más que un proyecto paralelo. Ya no se trata de la locura transitoria que te asalta después de beberte una botella entera de Jack Daniel’s ni de la crisis de la mediana edad (aunque sin duda esta música les debe evocar aquellos días en los que estaban hechos unos perlas y la liaban parda). En definitiva, esto no es algo fugaz: Grinderman va en serio. Nick Cave tendrá que arañarle más tiempo a su apretada agenda de novelista, guionista, compositor de bandas sonoras y líder de los Bad Seeds para que este hijo díscolo pueda seguir creciendo. Va a ocuparle mucho tiempo, en cualquier caso, porque la criatura le ha salido agreste. Con un padre así, Grinderman no podía haber salido de ninguna otra manera.

Gabriel Trindade

Grinderman - Heathen Child by MuteRecords

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