Grey Oceans Grey Oceans

Álbumes

CocoRosie CocoRosieGrey Oceans

7.5 / 10

CocoRosie  Grey Oceans

SUB POP

De las hermanas Casady se han dicho muchas cosas. Durante estos años han sido el contenedor de maliciosos odios y algunos que otros piropos que se han ido diluyendo al igual que su orientación lo-fi. Después de protagonizar su particular “Tú A Boston Y Yo A California” en la bohemia de Montmartre –de donde surgió “La Maison De Mon Rêve”–, el lavabo en el que presumieron de componer temas como “Terrible Angels” o “By Your Side”se les quedó pequeño. Lo que fue una mera catarsis creativa no predestinada a salir de su apartamento pasó a convertirse en objeto de culto para miles de personas que encontraron en su imperfección y sus visibles taras una vía de escape para ese folk experimental que, con el paso del tiempo, halló en Devendra Banhart y Joanna Newsom dos estrellas a las que aferrarse. En 2005 volvieron a las andadas con “Noah’s Ark” –uno de los álbumes más infravalorados de la última década– y el público se dividió entre aquellos que empezaron a despotricar de las estadounidenses por perder la esencia sonora de su debut y aquellos que hallaron en sus collages marcianos un terreno deforme en el que la lírica de Sierra, los rapeados björkianos de Bianca y la juguetería se unían para deconstruir unos parajes nunca vistos hasta entonces. Obviamente, el paso del descaro lo-fi a la producción más depurada representaba el camino lógico dada la repercusión de sus creaciones. Pero si la divergencia de opiniones ya por 2005 se hacía más que palpable, con el lanzamiento de “The Adventures Of Ghosthorse & Stillborn” aquellos detractores con los que ya habían tropezado se encabronaron aún más dado por el giro pop –y bailable– que anticipaban temas como “Rainbowariors”.

Con CocoRosie –salvando las distancias– ocurre lo mismo que con Goldfrapp. Sus discos de debut fueron dos gloriosas joyas alabadas unánimemente, pero el resto de su discografía ha despertado los odios de una buena parte de sus primeros seguidores. Como defensor de causas perdidas, no pretendo ni mucho menos defender a capa y espada la trayectoria de las hermanas Casady –de Alison Goldfrapp y Will Gregory ya me he ocupado personalmente de reivindicarlos, incluso en sus momentos menos memorables–, ya que de aquellas dos jóvenes sin pretensiones poco queda en estos momentos. Sin embargo, “Grey Oceans”, a pesar de esa horrenda portada que nos invita directamente a decantarnos por la descarga para no tener que contemplar tal atrocidad estética en las estanterías de nuestras casas, es un interesante trabajo en el que se disipan los errores fatales que cometieron en sus dos anteriores discos.

Su estreno en Sub Pop se ha ido grabando en plan nómada entre París, Berlín, Nueva York, Berlín y Melbourne, aunque el grueso de los temas se completaron en los estudios Panda de Buenos Aires, y ha acabado por ser un disco repleto de imaginería vintage que a CocoRosie les va como anillo al dedo. Siguen sacando sonidos de toda clase de juguetitos –como, por ejemplo, el FM3 Bhudda Machine que lleva las riendas de “Trinity’s Crying”–, pero hay otras texturas protagonistas, como las del pianista Nicolas Kalwill –un hombre que pasó de la música criolla a ganarse el pan bajo los parámetros del jazz en París–, que dota a “Grey Oceans” de un hilo conductor homogéneo. Temas como la pieza homónima o “Undertaker” –un lamento con sample protagonista de la matriarca Casady entonando unos versos cherokees– alcanzan una dimensión bella e hipnótica. Los beats tribales y la simbiosis vocal de CocoRosie –escúchese “ Smokey Taboo”o el esquizofrénico vodevil drum’n’bass de “Hopscotch”– merecen que volvamos a prestarles atención. Y aún hay más perlas escondidas.

“Lemonade” es un intento de canción pop, aunque sus primeros acordes pianísticos nos lleven a pensar lo contrario. Evocadora y triste, es un recuerdo de su infancia con tintes jazz –ya se sabe que el espíritu de Billie Holiday corre por las venas de Sierra–, una de las mejores bazas junto a “Here I Come”, la despedida tecnológica del disco, con un beat marcado al estilo new wave y la narración de una violación invernal. En conjunto, el trabajo más disfrutable de esas dos hermanas que, por azares del destino, tuvieron que trotar el mundo cuando lo único que pretendían era volver a experimentar juntas aquellos momentos que la distancia les robó. Quizás algunos de estos datos biográficos son una mera patraña para llamar la atención, pero CocoRosie, en el aspecto estrictamente musical, nos han dado motivos suficientes para seguir creyendo en ellas. Sergio del Amo

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