Grey Fades To Green Grey Fades To Green

Álbumes

Oscar Mulero Oscar MuleroGrey Fades To Green

7.3 / 10

Oscar Mulero  Grey Fades To Green WARM UP

Aunque para muchos jovenzuelos arrogantes los albores los 90 han quedado pegados en la pared como un calendario porno demodé del que mofarse, no se puede perder de vista que los mismos átomos que compusieron hace dos décadas la estructura de los titanes del intelligent techno son los que ahora respiramos, comemos, sudamos y bebemos. La naturaleza no desaprovecha nada, recicla y reinvierte sus activos, dándole un nuevo perfil y valor a sus componentes. Y Oscar Mulero lo sabe. La estampa del madrileño montado en un percherón negro, con halcón en el guante, es una imagen que, si queréis, podemos dejar en el pasado, cuando el hard techno congregaba a 40.000 almas en el festival de los Monegros y el zumo de éxtasis estaba de moda en los chiringuitos.

El Mulero que a mí me interesa es éste de ahora, un productor que nada tiene que ver con su faceta más popular (y populista), esto es, la de pinchadiscos. Que nadie se equivoque, hablamos es un DJ aplastante, curtidísimo, habituado a las masas, sabio hasta el extremo, pero es en el estudio donde parece encauzar con más brillantez sus inquietudes musicales. “Grey Fades To Green” es la prueba de que sus días de gloria como productor no se han desvanecido tras los álbumes de Trolley Route. Antes al contrario, parecen brillar con más fuerza en este laboratorio donde se reordenan con absoluta maestría las moléculas de la electrónica 90s.

La pasión del madrileño por el legado de la serie Artificial Intelligence queda perfectamente estampada sobre silicio en un viaje dividido en dos partes. Los 7 primeros cortes pertenecen a “The Grey”, un imponente monolito de IDM y polirritmias, definido por la agitación rítmica y una frialdad abisal. “Under The Street Lights”, con torrentes contaminantes de electrónica maquinal y braindance tenebrista, y “Taken The Wrong Way” (hay ecos inquietantes, sónares en formato psicofonía, breakbeats obsesivos, final de lágrima) son los momentos más arrebatadores. Imposible no pensar en Polygon Window, B12, Richard H. Kirk y tantos otros alquimistas de la electrónica experimental 90s, nombres que flotan suspendidos en tracks como “Same Shoes Different Streets” o la luciferina “Selección Natural” –techno industrial a lo Mark Broom–, y que encuentran su contrapunto perfecto en la segunda parte del álbum, “The Green”. Los siete cortes que dan vida al polo sur buscan la contemplación cerebral y la melodía. Rugosidades ambient como “Repeater”, piezas de orfebrería IDM como “Letters From Madrid” y reverencias a los Autechre más etéreos como “Dreams Of Happiness” dejan claro que, en la mesa de reanimación, Mulero sabe manejar el desfibrilador como el mismísimo Gregory House: nunca los 90 habían estado tan vivos.

Óscar Broc

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