Gremlinz (The Instrumentals 2003-2009) Gremlinz (The Instrumentals 2003-2009)

Álbumes

Terror Danjah Terror DanjahGremlinz (The Instrumentals 2003-2009)

8.6 / 10

Terror Danjah  Gremlinz (The Instrumentals 2003-2009) PLANET MU

Seguir la pista sonora del grime en la década que estamos a punto de abandonar resulta para algunos un camino tan monótono como lleno de molestas y pequeñas piedras. Este género electrónico no tiene grandes adeptos –al menos en estas latitudes meridionales–, a pesar de que con unos oídos bien puestos se puede disfrutar como un animal de sus elaboradas aportaciones rítmicas a la gran familia de la música de baile. Y ya se sabe que no hay peor defecto que la ignorancia. De todos modos, lanzarse a una revisión como ésta –de un recopilatorio de una de las figuras capitales de la escena, Terror Tanjah– puede dar algo de pereza, puesto que estamos hablando de un movimiento y un sonido del que se ha hablado mucho y que tendríamos que tener más que asumido. Pero la actualidad –y la realidad– obliga a ello.

Un recopilatorio siempre sigue una misma línea argumental: es la exposición que intenta demostrar una serie de bondades musicales. A mí, de todos modos, lo que me pide el cuerpo es un viaje literario por recovecos de la psique, con el que disfrutar de sus bondades emocionales. ¿Será que el grime es una expresión ulterior, como un sonido que deambula de forma espontánea y natural por las calles de Londres del mismo modo en que la soleá flota en Sevilla durante la feria? En efecto, el grime es un sonido imposible de disociar de Londres, una de las proclamas de la escena acentúa la identidad: “we are from London!”, dicen, en alusión a los arrabales de la ciudad y sus fiestas underground. Terror no es una excepción. Como parte activa e histórica del movimiento, el productor está orgulloso del grime y de su idiosincrasia autóctona. Así, este recopilatorio nos permite también profundizar en una revisión acerca de las aportaciones del grime londinense a la identidad cultural del grime.

Terror Danjah formaba parte, a finales de la década de los noventa, de la escena drum’n’bass en la Reckless Crew, junto con Hypster, Bruza, D Double E, Triple Threat, Interlude y Mayhem. Pinchaban en la radio, en raves, tenían MCs, y aunque por entonces estaban influenciados por pioneros del jungle más veloz como Shy FX, poco a poco comenzaron a abrirle el camino, con breaks más lentos y letras más furiosas, al sonido grime. Terror Danjah, de hecho, es uno de sus pioneros, junto con Wiley y Dizzee Rascal, pero sólo comienza a verse la evolución cuando parte de la Reckless Crew se une a otra banda en formación, N.A.S.T.Y. Crew, en la que ya podemos ver grime en estado puro. Danjah ya había comenzado a experimentar mucho antes con ese lenguaje violento y en formación –varios tracks de “Gremlinz. (The Instrumentals 2003-2009)” fueron cocinados en ese primer caldo de cultivo, cuando el género estaba abriéndose paso–: bajos oscuros y adornados por melodías que, a pesar de una composición excelsa, siempre ceden espacio para que todo se reordene en una extraña simetría sonora. Este fue el gran mérito, por no decir invento, de Terror, que así consiguió superar la complejidad de cajas, arritmias y utópico aroma folk urbano del jungle para pasar a otra cosa.

En todo este proceso de mutación, Terror Danjah llegó a investigar con sonidos como el electro americano de los 80, en especial en su breve etapa de contacto con el colectivo Aftershock. La huella de Afrika Bambaataa, The System y otros artistas electro primitivos es una influencia fundamental en él: cómo empastar de manera natural una colección de sintetizadores, cajas de ritmo, samplers y atmósferas con olor a curry. En “Gremlinz” hay una huella de aquel paso por el NY de los ochenta, “Planet Shock”. El disco también cobija “Frontline” y “Radar”, dos brotes psicóticos de la experiencia con la crew Aftershock, así como “Love”, una obra máxima –por mínima– del lado expansivo de Terror Danjah, así como una declaración irónica, con sentido del humor, inevitable en todo creador con cualidades superiores. Más: “Zampi Hunter”, bomba exultante, funky y oriental, un buen argumento para convencer a los que aún siguen con la idea de que el grime es un sonido monótono.

En la obra de Terror Danjah hay variantes más allá de la música. Una peculiar cultura cinematográfica la encontramos en canciones como “Poltergeist”, que tiene un punto serio y emotivo, sin ironías, con una melodía tan terrorífica que acaba resultando conmovedora. Y es que, como otros artistas del grime y de la electrónica renovadora, el universo de Danjah está calado de bandas sonoras, de sintetizadores usados a finales de los setenta y principios de los ochenta en el género fantástico y de terror. Aquí hay más del gran John Carpenter que de Kraftwerk en el grime: antes de que Carpenter muera, debería tener un encuentro con Terror Danjah: esos sintes y esos beats rotos les emparentan.

Lo que no está recogido en este recopilatorio es su trabajo en una esfera vocal, complementado por MCs (por eso lleva el subtítulo de “the instrumentals”). Eso implica que se quedan fuera mágnificas canciones como “Gettin Da Paper”, con Jeeday Jawz, un ejemplo de cómo el grime rebasó el hip hop o, como mínimo, sirvió de influencia –en algunos productores americanos se observa la influencia del trabajo de Terror–. También han quedado fuera instrumentales brillantes, muchos de ellos parte de su LP “Unknow Album”. A favor, en cambio, está el factor de que “Gremlinz” se muestra como unidad a pesar de ser una compilación, lo que significa un gran acierto de Terror Danjah a la hora de elegir las diferentes partes de su gran experimento sonoro. Un experimento que nunca se detiene, por cierto: su eslogan es “always recordinz!”, advirtiendo que el estudio de grabación es su hogar e inundar la ciudad de música su meta. Y no le vale con una simple atmósfera: como narrador callejero que es, Danjah sabe que, en una esquina, quieto, se observa con mayor profundidad el ritmo de la calle –algo que se refleja en la melodía oscilante de “Crowbar”–, y que hay muchas mañanas en las que el aire se expande de manera misteriosa si se sabe percibir su ritmo, como en “Green Street”. Y es que Terror Danjah pasea con un gremlin bajo el brazo que avisa de su llegada –sonido de gremlin que, por cierto, es su marca como productor: cada track tiene, en su arranque, esa risotada maligna, su sello–. Un sello, no hace falta decirlo, de máxima calidad.

Amanda Isa

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