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Ladytron LadytronGravity The Seducer

6.5 / 10

Ladytron  Gravity The Seducer NETTWERK

¿Tiene sentido, a estas alturas, seguir frotando la lámpara de los 80, a ver si sale un genio con hombreras y tejanos descoloridos, y vuelve a sonar la flauta? Ladytron tuvieron unos largos cinco minutos de fama la década pasada, y se los merecieron, qué diablos. Su synth-pop retrofuturista fue durante unos años la panacea con cebolla para la los duendecillos de Indielandia, pero el tiempo es un malnacido y pasa como una exhalación, cortando flequillos como si fueran mantequilla.

Lo que dos lustros atrás sonaba fresco ahora ya es un cliché. Como tantos otros hijos del revival 80s, la banda de Liverpool se ha mantenido firme en la misma frecuencia de onda, mientras el mundo giraba a toda pastilla y los oyentes cambiaban de chaqueta, ora sí, ora también. Así es como se fabrican los fósiles. Quizás por eso, el recopilatorio “The Best 00-10” podría entenderse como la línea que separa el antes del ahora. Lo viejo de lo nuevo. El problema es que al antes y el ahora, lo viejo y lo nuevo, no difieren en exceso. Aunque se detecta un esfuerzo por cambiar el tono, “Gravity The Seducer” pone de manifiesto que el rival más peligroso de Ladytron es, al fin y al cabo, Ladytron.

Excelsamente producido, con un embriagador manto de sintetizadores y ritmos de juguete como sello de identidad irrenunciable, el nuevo LP del cuarteto no le tiene miedo a las canas. Los tiempos felices y la efervescencia pastillera quedaron atrás, por eso resulta muy difícil encontrar hits en los mismos cultivos donde antes abundaban los temazos. Eso sí, el cambio no es tan cambio, el sonido sigue siendo Ladytron y sigue bebiendo de referentes ochenteros (The Human League es el más escandaloso), aunque ahora la inmediatez melódica se ha convertido en ensoñación melancólica. Eso sí, lo cierto es que, a pesar de maquillar rutinas, tampoco les sale tan mal la cosa.

Los teclados y las inflexiones vocales de “Ninety Degrees” o la musicalidad etérea de “Ambulances” y “White Elephants” –mejores tracks del disco para un servidor– conmoverían hasta a Kiko Matamoros. Es evidente que han oscurecido sus composiciones y han inyectado insulina cinematográfica a sus creaciones. Menos ingenuidad pop, más madurez ambiental. De ahí que las sinfonías instrumentales en clave soundtrack – “Attitude Blues”, “Aces High”, “Transparent Days”– también enseñen la patita y cobren relevancia en este nuevo tapiz. Así están las cosas. Los fans más incorruptibles del viejo sonido Ladytron tendrán que conformarse con algunos calambrazos ocasionales, como “Ace Of Hz” –el único hit de peso, si me lo preguntáis– o “Ritual”, la pieza más saltarina. Han cambiado un poquito, se han puesto pelín más serios, pero tranquilos, siguen mostrando esa frialdad pop ochentera que tantos réditos les dio a principios de siglo: cool hasta la sepultura.

Óscar Broc

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