Grace Grace

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DJ Rashad DJ RashadGrace

7.9 / 10

DJ Rashad Grace GHETTOPHILES

Gracias, DJ Rashad, por este regalo de Navidad. Tu nuevo título, “Grace”, no puedo decir que sea el más hermoso del mundo, pero sí tiene la energía y el nervio que hay que exigirle a una colección de temas de baile. Apuntan directamente al pie del mismo modo en que la mirilla de un francotirador apunta a la cabeza, y casi siempre con eso basta: es material joven, útil, con las ideas claras. Transmite vida. Te confesaré una cosa: admito que he intentado aprender unos cuantos movimientos básicos de footwork, pero soy incapaz de aprender, así que este disco no lo voy a poder aprovechar como me gustaría de verdad. Casi me caigo al suelo y me abro la cabeza con el filo de un mueble haciéndole una demostración a mi sobrino, así que he tomado la decisión de no intentarlo más –o, al menos, no volver a hacerlo en casa, o donde haya bordes cortantes a la vista–. Pero está claro que esa decisión no se va a poder llevar hasta las últimas consecuencias, porque, ¿sabes una cosa, Rashad? Tu disco sólo me da ganas de bailar del mismo modo en que la cerveza me da ganas de ir al baño. No puedo echarle apenas nada en cara. Quizá que no exista un vinilo, porque estaría genial tener estas ocho perlas juke en plástico. Tampoco existe “Grace” en CD, al menos por ahora, aunque ése es un mal menor. Pero se puede adquirir en descarga digital por poco menos de seis libras, y eso ya es bastante.

“Grace” es el primer disco extenso que pone en circulación DJ Rashad, y a diferencia del 12” “Itz Not Rite”, no se lo ha llevado Planet Mu. Lo ha editado en Ghettophiles, el sello que desde Chicago está manteniendo la línea más cruda y a nivel de calle del juke. No tengo nada absolutamente en contra de las ediciones de Planet Mu –más bien diría lo contrario; no puedo parar de recomendarlas–, pero hay que reconocer que su manera de presentar el juke a un público que ni vive en Chicago, y que en su mayoría no es negro, ni vive en espacios urbanos altamente deprimidos, tiene un toque educado, aséptico y sin mostrar la auténtica intención anti-comercializable que va implícita con el estilo. El juke lo concibo más sucio aún de lo que me lo muestra “The Crack Capone” (DJ Roc). Donde digo “sucio” me refiero a una crudeza en la producción mayor a la que contiene el álbum de DJ Nate. No creo que muchos sellos se atrevan a invertir dinero en planchar un corte como “The Letter S”: parece una demo, el sonido es seco, la estructura es anárquica y caprichosa y es algo así como un batido de funk minimalista, juke con las frecuencias altas recortadas y un fondo de soul cósmico que no termina de estar en sintonía con lo formulaico que se ha publicado en otros sitios. La cuestión quizás esté en que “Grace” proyecta con más fuerza la influencia del house clásico de Chicago en la escena footwork mientras que en los discos que hemos podido escuchar hasta ahora es más intensa la influencia del hip hop, el electro y el grime.

Cuando decimos house hay que llevarlo hasta el extremo del garage y el soul. En “Send Me”, por ejemplo, tras la intro de piano y bajo pellizcado con pasión casi sexual, esperas que aparezca una voz tersa y, voilà, esa voz aparece –masculina, de terciopelo, en la mejor tradición de Teddy Pendergrass–. Todo “Grace” proyecta los reflejos, como un prisma, de las muchas caras sonoras de Chicago (y alrededores), y es esa variedad salvaje la que al final dota de coherencia a las ocho piezas finales y a la media hora de recorrido con la que DJ Rashad intenta torcernos los tobillos. El comienzo, con “Grace” y “Ghetto Tek Muzik”, nos conduce hasta los orígenes del sello Dancemania, al ataque sonoro machacón con sonidos filtrados en la línea de Paul Johnson y DJ Funk –me pregunto si Dave Clarke estará pinchando este tipo de material; hace diez años no lo habría dudado ni un segundo–, mientras que “Just Don’t Know” se aproxima más a las bacanales de loops de música disco acelerados hasta convertirlos en un silbido taladrante de DJ Sneak. En realidad, hay más ghetto-house experimental que juke aquí: por un “Petrone In My Cup” que nos encontramos, hay un “From The Start” –¡con samples de armónica!– o una “Beamin”, cercana al rap emocional de Kid Cudi, que nos abren los ojos a nuevas posibilidades.

Y por eso quería darte las gracias, DJ Rashad, por este disco. No sólo porque has hecho mejores mis primeros días de invierno, sino porque has abierto la puerta a lo que estaba esperando la mayoría de seguidores neófitos del juke: nuevas maneras de elegir los samples, de decidir el orden de las producciones, de conectarlo con la larga tradición de la música negra. Un disco así ayuda a creer que habrá un largo recorrido para el juke si se sabe leer bien la letra pequeña de su historia y rejuvenecer, con su influencia, al viejo soul, al carnal funk y al lenguaraz hip hop. Creo que has enseñado el camino a seguir.

Claude T. Hill

Dj Rashad - Just Don't Know

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