Grace/Confusion Grace/Confusion

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Memory Tapes Memory TapesGrace/Confusion

7 / 10

Hace algo más de tres años hablábamos de Memory Tapes como del máximo exponente de la llamada corriente chill-wave que por entonces tan fuerte pegaba. Aunque no encajaba del todo con el perfil de productor de dormitorio (estaba más cerca de la treintena que de conjugar la música con la universidad como otros coetáneos), gracias a su reluciente álbum de debut, “Seek Magic”, consiguió auparse como uno de los grandes nombres del movimiento. A estas alturas de la película sería absurdo volvernos a poner con qué se entiende (o entendía) por chill-wave, básicamente porque ya poco queda de todo eso; es más importante que Dayve Hawk, originario de Philadelphia pero residente ahora en Nueva Jersey, ha sabido moverse con la corriente de la gloriosa electrónica con brillantina y genoma IDM de sus orígenes hacia el synth-pop de su segundo álbum, “Player Piano”, menos inspirado que su antecesor, pero igualmente melódico y más accesible. Lo cierto es que esta idea de cambiar de pelaje le viene de lejos a Hawk, pues conocidos son sus otros proyectos bajo el nombre de Memory Cassette o Weird Tapes. Lo que ahí ganó en inmediatez y gancho lo perdió en magia y singularidad. Así bien, tras no haber conseguido mantener las altas expectativas tras un estreno en largo fulgurante, el productor vuelve a la carga con “Grace/Confusion”, otra nueva vuelta de tuerca a su sonido, que llega en un momento justo, ése en el que nos hemos desintoxicado del género, en el que quedan lejos los trabajos de Toro Y Moi, Washed Out o Neon Indian, para que las comparaciones sean más evitables.

Salta a la vista lo que más llama la atención de este nuevo trabajo. Si “Player Piano” contenía doce canciones que iban de los 40 segundos a los cinco minutos, “Grace/Confusion” tiene sólo la mitad de temas y van de los cinco a los ocho minutos y medio. De los motivos que hay detrás de estos cambios explica Hawk: “Sentí como si me pusiese demasiadas limitaciones. Me cansé de ello y me permití hacer lo que quería hacer. Estaba en un lugar en el que me sentía confundido y perdido en la vida y decidí comprender eso y hacer un disco que fuese casi progresivo. Algo que representase mi estado mental”. Precisamente es este elemento lo más destacable del álbum. Las canciones tienen una gran capacidad de mutar, de ser muchas a la vez. Abre con “Neighborhood Watch”, que con poco más de guitarra y voz podría pasar por ser su lectura del folk. Pronto se convierte en una suave pieza de electrónica celestial, pero luego surge un puente con sintetizadores que transporta a un tramo final en el que una guitarra eléctrica toma todo el protagonismo, como si de un gran himno de rock alternativo se tratase. El productor ha asegurado que quería darle una suerte de enfoque caótico a los temas y a todas luces lo ha conseguido, pero en el mejor sentido de la palabra. Y así con todas las piezas. “Thru The Field” pasa de incorporar sintes saltarines de inspiración krautrock y samples de lo que parecen niños en un parque (muy Boards Of Canada) a una línea de guitarra y unos teclados muy New Order que harán olvidar las penas a los que querían otra “Bicycle”.

Aunque más convencional, de “Safety” gusta como salta de una intro ensoñadora a un pop electrónico muy en la onda de Friendly Fires y compañía, con unos teclados edulcorados y unos coros pegadizos. Con todo, es la única pieza que no emplea su larga duración a su favor y pasado el ecuador se hace algo repetitiva. La cosa se compensa en la alocada “Let Me Be”, que nos hace creer al principio, con un tramo dark ambient, que Hawk se va a olvidar por completo de la luz, aunque a mitad de pista vuelve a ascender por encima de las nubes, no sin algún que otro ramalazo industrial entre medio. Y en “Sheila” se pueden resumir todas las virtudes de este atrevido trabajo: cambio constante, un notable tratamiento del sonido a capas, esa brillantina que ya se hace patente desde la portada del disco, un riff de guitarra grandilocuente y un enfoque épico y progresivo. El objetivo que se había planteado antes de hacer “Grace/Confusion” lo ha conseguido de sobra rompiendo cualquier tipo de barrera mental que tuviese con una corta colección de canciones que depara sorpresas a cada minuto.

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