Goodbye Bread Goodbye Bread

Álbumes

Ty Segall Ty SegallGoodbye Bread

8.1 / 10

DRAG CITY

Al contrario que la mayoría de sus colegas de la escena psych-garage de San Francisco, Ty Segall ha decidido dejarse de barrabasadas para alcanzar la madurez y hacer un disco soberano antes de tiempo. Con tan sólo veintitrés años, en “Goodbye Bread” demuestra una confianza absoluta a la hora de ponerse un traje de cantautor que ya se podía intuir en algunos jirones de “Melted” (2010) y que, pese a las arrugas, no le viene grande para nada. Vestido de esta guisa, Segall coge el toro por los cuernos y decide enfrentarse a sus canciones en pelotas. Más que en armar barullo, ahora se concentra en domarlas y someterlas a un tratamiento que es puro ardor: sonido gordo, abrasado, arrastrado. Para orgullo de sus fans más fieles, el resultado no está del todo reñido con el tono correoso y el fuzz de sus otros trabajos en solitario o bajo la firma Sic Alps. Tomemos por ejemplo la cabezona “California Commercial” (en ella se evoca el pasado cercano de Segall musicalmente hablando, pero sin que el tema deje de sonar consciente y orgulloso de su simpleza) o la letra de “Comfortable Home” que, en vez de provocar la carcajada, congela sonrisas al recordar a Syd Barrett. “Goodbye Bread” es, pues, un disco de primera con segundas intenciones, un disco en el que hay que rascar bien hasta encontrar premio… que lo hay.

De alguna manera y por no dejarle solo a la deriva, podríamos emparentarle con el “Dye It Blonde” de Smith Westerns, del que parece su reverso feo y negativo. Le alimentan las mismas esencias: el boogie arrastrado de T. Rex (a quien Segall ya brindó homenaje este mismo año en el EP “Ty Rex”) y la soberbia de la pluma de John Lennon (también la de su voz, a la que imita sin medida en ciertos pasajes). Pero allí donde en Smith Westerns el glam es reluciente y húmedo, aquí sabe a reseco, como si le hubieran frito el cerebro ( “Where Your Head Goes”). Como a Lennon, a Segall más que el muslo lo que le interesa es la carne adherida al hueso. Se ha grabado él solo todos los instrumentos y ha querido dejar una impronta amateur en el acabado final que acaba formando parte del encanto de las canciones. No por tiernas no violentas, “Fine”, “My Head Explodes” o “You Make The Sun Fry” son orgullosas canciones a las que les favorece no llevar maquillaje; tres temas que sirven como ejemplo de la desenvuelta manera de Segall para manejarse con soltura en diferentes radios de acción. Con todo, y a sabiendas de que este mundo es injusto, es presumible pensar que “Goodbye Bread” acabará cogiendo polvo en las cunetas del rock. No permitas que así sea.

Cristian Rodríguez

“Goodbye Bread”

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