Good Day Today / I Know Remixes Good Day Today / I Know Remixes

Álbumes

David Lynch David LynchGood Day Today / I Know Remixes

7.5 / 10

SUNDAY BEST

“Terciopelo Azul” terminaba con una angustiada Laura Dern contándole una pesadilla a Kyle Machlahan. La noche en que le conoció soñó con que el mundo estaba en tinieblas porque no había petirrojos. Y eso era un problema, porque los petirrojos eran la representación del amor. Pasó mucho tiempo y todo siguió en la más completa oscuridad. Y, de pronto, miles de petirrojos llegaron volando, trayendo consigo una cegadora luz de amor. Así que, le decía Laura a Kyle: “Supongo que habrá problemas hasta que los petirrojos vengan”. Así era como David Lynch imaginaba un mundo bueno, a pesar de ser extraño.

Veinticinco años después, sus plegarias se han vuelto más directas. En “Good Day Today”, una de las dos canciones que acaba de escribir, interpretar y producir él mismo, tiene este leit motiv: “Hoy quiero tener un buen día”. E insiste: “Estoy tan cansado”. Probablemente, de esperar a que vengan los petirrojos y que traigan su cegadora luz de amor. Así que aquí el llamamiento es más urgente. Con voz de robot pide: “envíame un ángel, sálvame”. Dice que este verso-mantra le invadió, como una inspiración absoluta y completa. Y rápidamente lo grabó. “Good Day Today” es una canción que empieza con una explosión y sigue minimal y llena de vocoders y mete tiros de metralleta cuando nadie se lo espera. Es tierna, bastante rara, electrónica, pop y un poco triste. Y tan molona que se merece que la hayan remezclado. El primer remix, el de Underworld, es un underworldazo de libro: un poco triposo, luminoso, bamboleante y ensoñador. Perfecto para un tema original pop que pide que un ángel venga a salvar a su autor e imaginar a Karl Hyde ondeando en el escenario. El segundo, el de Boys Noize, es un poco más oscuro y complejo. En éste mandan los tiros de metralleta, un bajo bastante chulo que se acentúa para bien en el último minuto y un regusto a Border Community que te imaginas sonando en un club, cerrando una sesión y te dan ganas de llorar de emoción. El tercero, el de Diskjokke, es más ramplón. Casi no ha dejado la voz de Lynch y en una sesión pasaría desapercibida, en el mejor de los casos, o induciría a un bajón colectivo, en un supuesto más dramático. O verías a todo el mundo sin bailar y mirando al techo y al típico clubber desacompasado dándolo todo.

El segundo tema es “I Know”, un título a lo Plastikman –por cierto, qué sueño húmedo es imaginar un remix de Richie Hawtin para Lynch– para una canción que es el reverso tenebroso de “Good Day Today”. Recuerda poderosamente a “The Pink Room”, la canción que atronaba en “Fuego Camina Conmigo” en el club donde Laura y Donna participan en una orgía. Tiene un sabor también trip-hop y, desde luego, mucha más miga que “Good Day Today”. La letra empieza con un críptico “lo sé, lo sé. Ella dejó de cantar desde que fui e hice aquella cosa” [I know, I know, she stopped to sing. Since I went and did that thing], y continúa murmurando y retorciéndose sobre jugar a un juego y soñar con cosas para siempre a medianoche. “I Know” tiene cuatro remixes. El de Sasha es una pasada. Techno oscuro del que sabe a gloria en cualquier club, cerca de los bafles, cerrando los ojos y descifrando qué es lo que sabrá la voz que reitera que “lo sabe”. Sólo por este tema todo el disco de remixes merece la pena. Skream con su “Not So Ravey Remix” lo electrifica. Empieza un poco en terreno Massive Attack, desnudándolo al máximo y lo va retorciendo drumandbasseramente hasta que parece que crepita. Con la pasión que tiene Lynch por la electricidad y las chispas, debe amar este remix sobre todas las cosas. Ratcliffe y su “Hedz in Dark Remix” se pasan de modernos. Me imagino a hordas de impúberes en un club recubiertos en cosas fluorescentes levantando sus manitas al aire escuchando este remix y me vengo abajo. El cuarto y último es de Jon Hopkins y es una cosa tan paradójica como un no-remix. Básicamente, es lo mismo que el original.

Cosas que importan: que el genio de David Lynch se eleva hasta el infinito, como su níveo y ultra-sexy tupé. Pensar que un tema cantando por él puede sonar en una sesión de techno, mientras amanece, da fuerzas para vivir. Y para pensar que el día que empieza será bueno. Y que todavía hay posibilidades de que vengan los petirrojos a traer su cegadora luz de amor.

Marta Hurtado de Mendoza

{youtube width="100%" height=273"}IugOfDBWcGc{/youtube}

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar