God’s Father God’s Father

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Lil B Lil BGod’s Father

6.2 / 10

Lil B está cabreado. El éxito de A$AP Rocky, que a fin de cuentas consiguió un contrato millonario y repercusión internacional con algunas ideas extraídas del imaginario sonoro del rapper y productor californiano, no parece haberle sentado bien, y eso no sólo se aprecia en el beef que mantuvieron ambos a finales del año pasado sino también en el incremento de su actividad creativa en este 2012. En poco menos de dos meses ya ha lanzado dos mixtapes, y la segunda de ellas, esta “God’s Father” que nos ocupa, tiene la friolera de 34 canciones distribuidas en casi dos horas de material nuevo. Uno tiene la sensación de que Lil B quiere dejar claro quién es y cuál es su posición en el rap actual, y por ello se está empleando a fondo para estar presente en blogs, foros y redes sociales de manera continuada y permanente. El problema, claro está, es que la sobreexposición es el primer paso hacia el agotamiento y la reiteración cansina, y esta mixtape es un perfecto ejemplo de ello.

“God’s Father” tiene tantos momentos inspirados como momentos mediocres, y en esa tesitura es fácil olvidarse de los primeros y quedarse con la sensación de que hubiera sido mejor idea condensar más la propuesta y reducir la mitad del cancionero. Pero Lil B vive de la provocación, los excesos y la desmesura, y esta demostración megalómana de productividad enfermiza encaja perfectamente en la personalidad del MC. Uno de los aspectos llamativos del disco es su inmediatez. Después de una serie de grabaciones más abstractas y exóticas, ésta prefiere ir al grano y centrar su atención en tres núcleos argumentales básicos y primarios: Dios, la pasta y la celebridad. Y lo hace con un sustento sonoro que aparca los experimentos de perfil indie y aplica una fórmula más ortodoxa, con una mezcla errática y desordenada de crunk ambiental, soulful rap y boom bap a cámara lenta. Es un Lil B con más pegada y contundencia, pero también más convencional y predecible, y ese es un inconveniente añadido a su propuesta general.

Pero si “God’s Father” acaba agotando al oyente no es por su previsibilidad, sino más bien por su absoluta falta de contención y autocontrol. Te satura la desproporción entre los puntos álgidos ­– “Tropics”, “Fuck Ya Money”, “Feds At My Doh” o “GloriusBasedGod”, con sample de M83– y los minutos de relleno, que son la mayoría. Arranca con fuerza, pero se le acaba la gasolina a medio trayecto, y a partir de ahí a la mixtape le cuesta horrores mantener el ritmo y el vigor del principio. Asistimos entonces a una sucesión de canciones frías, a medio gas, sin personalidad, en las que damos con la versión más autoparódica de Lil B, empeñado en dar vueltas sobre sí mismo con una fórmula lírica y musical en la que se echa de menos el atrevimiento desvergonzado de sus mejores logros. Si tenemos en cuenta su ritmo de producción, no tardará en aparecer un nuevo lanzamiento que nos haga olvidar este desangelado y agotador “God’s Father”, pero si el californiano pretende convertirse en la versión pobre de Lil Wayne, como él mismo manifestó en la revista XXL hace unos meses, necesitará volver con algo bastante más apañado y excitante que esto.

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