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Álbumes

Jónsi JónsiGo Live

8.6 / 10

Jónsi Go Live

XL / EMI

Algunos de ustedes envidiarán sanamente nuestro trabajo: no todo el mundo tiene la oportunidad de conocer cara a cara a algunos de sus fetiches musicales, lucir un bulímico escritorio con cientos de discos a modo de posavasos y dejarse ver por los festivales sin pasar previamente por caja. Dicha reflexión gratuita no pretende invitarles a descargar su mala hostia en la sección de comentarios –que también, si les apetece–, sino ponerles en situación de algo que, muy a mi pesar, ocurrió hace unos pocos meses. Sábado 19 de junio, Sónar. La obligación de dejar escrito sobre el papel algunos de los conciertos de la última jornada del festival barcelonés me llevó a contemplar la lucha de Bryan Ferry contra la jubilación anticipada liderando a sus Roxy Music. Perderse aquel show era motivo suficiente para que la justica histórica –o divina, como prefieran– me sodomizara y martirizara de por vida. “Do The Strand” llegó a su fin y, sólo a unos escasos metros, Jónsi se solapaba en otro escenario presentando “Go”, su primer largo sin el beneplácito de Sigur Rós –eso si no contamos la aventura ambient que gestó junto a su pareja Alex Somers, en Jónsi & Alex–. En un alarde de credulidad, mientras me acercaba aprisa al escenario, y sin ser beato ni nada que se le pareciera, rogaba a todos los santos que se me pasaban por la cabeza que algún fallo técnico hubiera retrasado la hora de inicio del concierto. Al llegar, sólo pude contemplar los espasmos lumínicos de “Grow Till Tall” y a miles de personas levitando en plena catarsis terrenal con una sonrisa tatuada en la cara. Jónsi se esfumó del escenario a los dos minutos. “Puto Bryan Ferry”. Eso fue lo único que pude decir.

Con la espina –y considerable cabreo– clavado desde entonces, “Go Live” pretende solventar dramones como éste desde el salón de casa en un formato CD + DVD ideal para solazarse en un domingo por la noche. El testimonio gráfico de la que ha sido la primera incursión en solitario del islandés –y grabado por Fifty Nine Productions, los encargados de la dirección artística del espectáculo– no sólo hace justicia a uno de los mejores álbumes de la temporada sino que, además, representa una experiencia sobrecogedora y fuera de lo común que sobrepasa lo meramente sensitivo y te abduce durante una hora. Transformado en una suerte de Principito de Saint-Exupéry vestido con retales, Jónsi ocupa con su frágil presencia un escenario que podría considerarse algo así como el desván de una fábrica atestada de idiófonos y pantallas resquebrajadas de las que se salen proyecciones expresionistas, vigorosas animaciones de supervivencia animal –como ocurre en “Kolniður”– e impresiones de un otoño onírico, inflamable, apaciguado por la lluvia yuxtapuesta de “Grow Till Tall”.

Traducir al directo los arreglos de Nico Muhly y las vivas percusiones de Samuli Kosminen se antojaba una labor más que dificultosa para Jónsi y su equipo, pero el resultado sienta cátedra en el asunto. La banda que acompaña al islandés consigue controlar el venazo épico –y, si hubieran querido, podrían haber contratado incluso una orquesta de cámara, aunque aquí sólo hay un violinista–, y complementa a la perfección la delicada naturaleza de Jónsi: se realzan los destellos luminiscentes tejiendo unas texturas y unos matices que nada tienen que envidiar a su trabajo en el estudio. Sólo hace falta ver la intro de “Tornado”, donde el espacio estipulado para los músicos se reduce con rapidez para que, al unísono, y como si de niños se tratara, se reagrupen ante varios xilófonos. Luego, Jónsi canta de nuevo para los asistentes y todo prosigue su cauce. La grabación es la de un ensayo celebrado en Londres el pasado marzo, pero todas las piezas ya estaban bien engrasadas.

La ovación tras “Go Do” y “Sinking Friendships”, más la redención de Jónsi postrado de rodillas –más o menos como Thom Yorke en la gira “Amnesiac”–, manipulando su voz al final de una sublime “Around Us”, son dos imágenes que difícilmente van a poder borrarse del subconsciente. Si a ello le sumamos que el público se encuentra en un segundo y respetuoso plano en todo momento, a diferencia de la mayoría de álbumes en directo, y que el disco incluye hasta cuatro temas inéditos –entre ellos “Sticks And Stones”, de la banda sonora de “How To Train Your Dragon”–, lo que tenemos al final es un dulce de consumo obligatorio para estas inminentes Navidades. Y más después de oír “Icicle Sleeve”, la mejor pieza inédita que encontraremos, en la que Jónsi pone voz a un latido desesperado y, con sus cuerdas vocales, consigue parar el tiempo y hacernos derramar lágrimas (ten pañuelos cerca). Tras ver esto me arrepiento aún más si cabe de no haber presenciado el magno acontecimiento en Sónar.

Sergio del Amo

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