Gimme Some Gimme Some

Álbumes

Peter Bjorn And John Peter Bjorn And JohnGimme Some

7 / 10

Peter Bjorn And John  Gimme Some STARTIME INTERNATIONAL

Da la sensación de que Peter Bjorn and John han admitido que nunca volverán a escribir un disco tan mágico como “Writer’s Block”. O no quieren, o no pueden. Nada de lo que han editado desde entonces ha sido capaz de devolvernos a la banda que nos cautivara con aquel ejercicio de pop para gourmets. En el apañado “Gimme Some”, sexto trabajo de estudio y lo más destacable que han editado desde 2006, se intuye la idea de querer resarcirse de ello. Es como si hubieran decidido hacer compendio de toda su carrera para salvar el inestable punto en el que se encontraban como grupo. Para ello se han propuesto la revisión de tres cosas en paralelo: volver a cocinar el sonido de sus inicios, aderezarlo con algunos de los hallazgos que encontraron en la cima de “Writer’s Block” y, por último, digerir los empachos que tan mal les sentaron en los fallidos “Seaside Rock” –en el que tiraron por lo instrumental– y “Living Thing” –en que les dio por lo electrónico–. Para ello, y por primera vez, se han puesto en manos de un productor ajeno, Per Sunding (The Cardigans, The Ark), una decisión necesaria para echar leña a una carrera que parecía abocada a consumirse en la hoguera de las vanidades; aunque también sorprendente si recordamos que Björn Yttling, responsable de uno de los discos pop del año (el “Wounded Rhymes” de Lykke Li), parecía no precisar de dicha ayuda en este preciso momento.

“Gimme Some” suena orgulloso y satisfecho, como bien se encarga de dejar claro su portada. Sunding les ha hecho ver que, como decía Andy Warhol, lo más “pop” es optar por la opción más fácil. El álbum apuesta por ceñirse a un esquema de pop-rock clásico que se contenta con que sus canciones estén lo suficientemente bien escritas y con que tengan la pegada mínima necesaria. Pulgares arriba de antemano, la ambición se queda en ese nivel y la cosa acaba funcionando a trompicones, con temas resistentes que acaban adhiriéndose al oído como un mal chicle y con otros de dudable calado que hacen tambalearse el conjunto. La fórmula no ha estado lejos de volver a cuajar del todo, pero “Gimme Some” achaca, de alguna forma, un exceso de física y su consiguiente déficit de química. A pesar del prometedor trío de temas inicial y de buenas píldoras de herencia power-pop como “Lies” o “(Don’t Let Them) Cool Off”, también se tropieza con temas que funcionan como simple pegamento ( “Black Book”) o que se atascan en ideas poco más que resultonas en vez de arriesgarse y desarrollarlas por otros derroteros ( “May Seem Macabre” y su guitarra robada a U2). Digamos que suenan mejor cuando intentan ser, no sé, Vampire Weekend ( “Eyes”) que cuando les da por alargar un tema simplemente porque contiene una base kraut y no porque lo requiera per se ( “I Know You Don’t Love Me”). El caso es que, al fin y al cabo, el equilibrio está bien maquillado, templado para hacernos recuperar una ilusión que se intuía perdida casi del todo.

Cristian Rodríguez

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