GLAQJO XAACSSO GLAQJO XAACSSO

Álbumes

patten pattenGLAQJO XAACSSO

8.5 / 10

NO PAIN IN POP

Otro músico que esconde la cara y el carné de identidad. Aunque, en realidad, no nos debe importar la identidad de patten. ¿Para qué? Su música dice muchas cosas sobre él, demasiadas, todas buenas, y ayuda a construir su historia personal a partir de pistas bien difuminadas a lo largo de este “GLAQJO XAACSSO” –debe leerse algo así como “glack-geut zack-so”, aunque sigue sin entenderse nada, ni falta que hace–; un debut que admite adjetivos como torrencial, inmersivo, candente o atropellado, por decir algunos así de primeras, porque éste es un álbum muy de primera impresión. En cuanto a etiquetas, esa es otra historia: patten se mea en cualquier intento de categorización, en la primera escucha ya se percibe que en sus piezas de electrónica de dormitorio se superponen demasiadas influencias sin un aparente orden, como si fuera un oyente bulímico, voraz, que lo consume todo a manos llenas, masticando a dos carrillos, sin equilibrio ni paciencia, y acabara transformando ese bolo alimenticio en música apresurada (también) en el interior de su cerebro.

Pero a grandes rasgos, los tiros van por aquí: ambient-techno de principios de los 90 con influencias del krautrock (hacía mucho tiempo que no aparecía un disco del que se pudiera decir que una de sus influencias primarias fuera Mouse On Mars; o tempora o mores!), shoegaze y post-rock británico de la primera generación –la de Seefeel y My Bloody Valentine, básicamente–, computer music post-rave en la línea de Jim O’Rourke y Pita para el sello Mego y, por supuesto, toda la nueva escuela hipnagógica, siempre preocupada por ese tipo de textura que se derrite como un reloj de Dalí y que, como el explorador Randolph Carter imaginado por Lovecrat, tiene la llave que abre las puertas del sueño, o sea, una filtración 80s difuminada entre chispazos de memoria y homenaje, algo así como una versión más paciente de VHS Head. Dicho todo esto, otra impresión más: por mucho que se consiga desmontar el edificio de patten piedra a piedra, matiz a matiz, “GLAQJO XAACSSO” sigue siendo un disco que se escurre entre los dedos, fortificado en su propia idiosincrasia singular. Por mucho que se detecten influencias –algunas sólo hipotéticas, otras evidentes: Boards Of Canada en “Plurals”, la suma de Seefeel y Fennesz en “Ice”, Underworld y Max Tundra en “Blush Mosaic”, Oneohtrix Point Never en “Ndi bem”, por señalar con la debida prudencia, más que nada–, patten sigue siendo un músico escurridizo, que ha diluido tan bien los ingredientes en la papilla que sólo hay dos posibilidades: o engullirla alegremente, o hundir las manos en la masa viscosa hasta conseguir sacar algún trozo sólido de ahí, como quien practica una autopsia de texturas.

Este disco –disponible únicamente en descarga digital y en fermoso vinilo– no es sólo la presentación de un talento notable, de un debutante impenetrable que le toma el relevo a Forest Swords –curiosamente, también en No Pain In Pop– como newcomer más sorprendente del año. Es una airosa y bella escultura sonora a la que poco a poco se le van adivinando las formas voluptuosas; es un cuerpo muy vestido al que, poco a poco y con la mirada (recuerden: es legal), hay que ir desnudando hasta dejarlo en su más radiante pureza y ver que está lleno de tatuajes, uno de Brian Eno por aquí, otro de The Orb por allá, otro de Coil en el brazo y de Mouse On Mars en el pie, de Autechre en el cuello y de Techno Animal en el pecho, del primer The Third Eye Foundation en la espalda y de Flying Saucer Attack en la mano, uno de Monolake muy escondido y otro de Ford & Lopatin en los hombros; tatuajes que explican una historia que es mucho más que la suma de sus partes (con perdón), que es la historia de patten, un tipo que se ha sacado de la manga un debut sólo a la altura de los grandes magos.

Javier Blánquez

Fire dream by NO PAIN IN POP

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